No hagáis caso del GPS de un móvil en invierno. ¡En el Pirineo francés menos!

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Esta es una historia que posiblemente a muchos de los lectores no les habría pasado. A mí, que confiaba en la tecnología ciegamente y desde hacía tiempo, era cuestión de tiempo que tarde o temprano me pasara lo que aquí les explico.

Panorámica estación de esquí de Gourette (Foto: Ivan Sanz).

El jueves 25 de enero me desplacé a Gourette, una preciosa estación de esquí del Pirineo atlántico, en el Valle de Ossau, en el límite entre el departamento francés del Béarn y el país vasco francés. Para un gerundense como yo visitar esa parte de la cordillera es un auténtico viaje. Es una zona que para los que vivimos en el Pirineo oriental nos queda lejos, por lo que no es en absoluto una zona que como esquiadores tengamos demasiado presente. En general oímos hablar y, poco o mucho, nos despierta curiosidad, pero poco más. El caso es que el último fin de semana de enero tuve la oportunidad de visitar esta estación en un viaje de prensa de 3 días. Y así me fue.

Como no había ido nunca consulté vía google maps qué itinerario seguir, cuantas horas y cuantos kilómetros para llegar a mi destino desde Puigcerdà. ¿El resultado? 336 kilómetros y 4 horas y 46 minutos en condiciones de tráfico normales. No era un problema. Partí con tiempo más que suficiente para llegar a una hora prudente. Saldría a las dos de la tarde de Puigcerdà, para llegar a Gourette poco antes de las 7 de la noche. Tendría una hora para relajarme en el hotel y asistir a la cena con el resto de medios de comunicación invitados a visitar esa estación.

Desgraciadamente mi coche no tiene navegador GPS. No lo instalé en su momento y no sabéis la de veces que me he arrepentido, porque he visto que es muy cómodo. Así que cuando voy en coche a un lugar desconocido uso el GPS de mi teléfono móvil. Y ahí empezó el problema.

Aunque tenía bastante clara la ruta, memorizada en mi cabeza con referencias bastante claras de ciudades y poblaciones por donde tenía que pasar, lo cierto es que de vez en cuando consultaba la ruta vía GPS de mi teléfono móvil. Y detecté que a menudo me sugería nuevas rutas para llegar a Gourette.

Algunos de los itinerarios sugeridos recortaban distancia y tiempo, así que... ¿Porque no probar uno de los sugeridos? ¿Qué ganas de hacer más kilómetros y más minutos de la cuenta si hay la oportunidad de recortar unos cuantos kilómetros y unos cuantos minutos?

Dicho y hecho. A la altura de Tarbes el GPS del móvil me invitaba a salir de la autopista. En lugar de llegar hasta Pau, capital del departamento, me daba la posibilidad de pasar por Lourdes, subir hasta Argelès Gazost y subir por el puerto de montaña del col de l'Aubisque. Un puerto bien conocido por los ciclistas de carretera. Y así fue. Lourdes y sus milagros me verían ver pasar por allí.
 
Tras pasar la ciudad de Lourdes y después el bonito pueblo de Argelès Gazost la carretera se iba haciendo más estrecha y menos transitada. Y empezaba a llover. Pasé por pueblos estéticamente pintorescos y de arquitectura muy bonita y pirenaica, como Aucun. Precisamente a partir de este pueblo la carretera se convertía en bastante más estrecha, empinada y muy poco transitada. Pero nada, yo arriba, haciendo caso del GPS. Cada vez menos transitada, cada vez con más lluvia. Cada vez más estrecha y solitaria a medida que avanzaba en kilómetros.

Algo me decía en mi subconciente que no iba bien. Y así fue: no iba nada bien. Después de pasar por el lado de un edificio-refugio y de los accesos y aparcamientos de una estación de esquí de fondo -no recuerdo el nombre ni tengo ganas- llegué a una especie de paso alto de montaña, o punto alto de la carretera, donde esta quedaba literalmente cortada por una barrera. No por exceso nieve, que no había cuando yo llegué, sino porque en invierno esta carretera sólo sirve para llegar a la estación de esquí de fondo comentada. En cuanto al acceso hasta Gourette, que marcaba el GPS, queda cortado durante los meses de invierno y buena parte del otoño y la primavera.


Acceso al Col de l'Aubisque desde la estación de esquí de Gourette (Foto: Ivan Sanz).

Empezaban a caer algunos copos de nieve y finalmente la oscuridad se apoderó del entorno. Según el GPS no estaba a más de 20 o 25 minutos de llegar a Gourette. Y tendría razón, pero era imposible continuar. La barrera era infranqueable. Maldito GPS, que gracia me hizo verme en aquella situación. Lección aprendida. Y supongo que un buen consejo para dar a los lectores: intuyo que se puede hacer caso del google maps del ordenador -mi primera opción antes de subir al coche-, pero no hagáis caso del GPS móvil cuando ya está en marcha, y menos aún en el Pirineo francés, donde cortar estas carreteras secundarias terciarias en invierno sucede. Y eso San Google se ve que no lo sabe.
 
En fin, como se pueden imaginar no me quedó más remedio que rehacer parte del camino, perder una hora y media, o más, y volver a pasar por aquellos pueblos tan bonitos que, de bajada y con la noche bien oscura, ya no me lo parecieron tanto.

Finalmente llegué mucho más tarde de lo previsto, y muy cansado a la cena, porque entre Pau y Laruns -el bucólico pueblo pie de pista de Gourette- todavía me volví a perder por culpa, una vez más, del GPS del móvil. Quizás en esta ocasión la culpa ya fue mía por volver a hacerle caso. El resultado: llegué a las 9 de la noche, o sea, un viaje de 7 horas, descubriendo pueblos como Herrera, Augier, Buziet... !Qué hartazgo de viaje!

La culpa fue del GPS del móvil, no tengo ninguna duda, aunque supongo que también mía por no estar atento a la rotulación. El domingo, día del fin de viaje de prensa, ya de bajada, todo lo vi bien señalizado y me fijé que, en algunas carreteras de acceso a puertos de montaña, te informan claramente de si están abiertos o cerrados. Eso sí, también hay que decir que la nevada del viernes y el sábado, que dejó más de 50 cm en Gourette, con un paisaje precioso y una nieve polvo “atlántica” de escándalo, me ayudó a ver las cosas mucho más claras. Así que a pesar de todo me llevo muy buenos recuerdos de mi primera experiencia en Gourette, una estación preciosa de la que tendréis más información en Lugares de Nieve en los próximos días.

Gourette, Robert y Karine con el pico Ger al fondo. Foto Iván Sanz

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