Los remontes, esos grandes enemigos

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Los remontes son nuestros grandes (ene)amigos a la hora de esquiar, ya que nos permiten ascender las empinadas pendientes en un abrir y cerrar de ojos. Claro que éstos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Vamos a echar un vistazo a estos grandes amigos nuestros.

Telesquí

Con todas las comodidades que hay hoy en día, el telesquí es más un recuerdo del pasado que se ve sólo en pequeñas estaciones o en algunas pistas arrinconadas. Aunque puede resultar incómodo, hay que reconocer que tiene sus ventajas: es sencillo y rápido para subir y bajar y, sobre todo, te mantiene en tensión, por lo que no te quedas frío.

Pero claro, cuando el telesquí se queda parado y tú estás justo subiendo una pendiente de 25°, cuando sopla un viento del demonio o cuando la barra se te mete por donde no debe y te destroza los huesos, entonces, desearías haber cogido el telesilla.

Como tablero que soy, no me atraen especialmente los telesquíes, aunque cuando te acostumbras les vas cogiendo el gusto y además son una buena ayuda para aprender a ir derecho, cosa que al principio es complicada. Los palilleros lo tenéis en este caso mucho más fácil... creo yo...

Dentro de este tipo de remontes se encuentran un montón de subtipos: la T, el plato, la cuerda, la famosa T gigante de Portillo, etc. etc.
 


La primera vez que cogí un telesquí, me caí y se me salió el hombro. Así que desde entonces los he odiado. Y creo que no soy el único.

Telesilla

La evolución obvia del telesquí. Aunque no por ello menos peligrosa y controvertida. Si nos remontamos a los antiguos telesillas de acero y sin embrague, me pregunto, que ventajas ofrecen en comparación con el telesquí. Tus piernas están relajadas pero a cambio tienes un culo congelado y tienes que aguantar los vientos, que a 6 metros sobre el suelo son algo más potentes. Además la falta de embrague convierte el bajarse del telesilla en una ardua tarea. ¿Quién no se ha quedado a la salida de uno de estos divirtiéndose con las bajadas de tableros y palilleros? ¿Quién no ha pasado horas muertas en el youtube viendo vídeos como éste?

Para mí, el mejor avance fue el acolchado de la silla y la mampara que protege contra la ventisca. Aunque más de una vez hayamos sufrido una ventosidad ajena que se queda atrapada bajo esta caperuza. El peor avance, sin embargo, es el telesilla calefactable. Nunca entenderé si se inventó para que la nieve se derrita y se te moje el culo y para quemártelo directamente.

Hoy en día se instalan telesillas para 10 personas. Sin embargo, pocas veces ves que éstos se llenen, además se hace complicado que 10 personas consigan montar a la vez.

Si quedarse parado en un telesquí es incómodo, en un telesilla lo es todavía más, ya que no puedes bajar hasta que no te rescaten. Recomiendo ver la película Frozen (no la de disney) para hacerse una idea...

El hecho de estar sentado disminuye además la cantidad de deporte que se realiza y la de calorías que se queman, así que para los más deportistas es un paso atrás.

De pequeño fui a esquiar (la única vez en mi vida como palillero) a Granada y un par de veces me tocó subir solo al telesilla. No fui capaz de bajar la barra de seguridad ninguna de las dos veces. Imaginaos la experiencia...

Teleférico o huevo

En mi opinión, el mejor medio para llegar a la estación pero malo para usarlo durante la esquiada. Es rápido y cómodo para empezar el día, pero cuando ya estás esquiando puede ser un poco pesado (sobre todo para esquiadores) ya que te tienes que quitar los esquíes y ponerlos en el compartimento de fuera. Ya he visto yo alguna tabla cayéndose del compartimento, por suerte no cayó encima de nadie.

En algunas estaciones (por ejemplo Sölden) se han sustituido algunos telesillas por telecabinas, lo que a mí personalmente no me gusta.

Hay huevos para 10 personas, pero casi todos esperan para ir solos o con su grupo y al final casi ninguno se llena.

Algo bueno de los pequeños telecabinas es que puedes aprovechar la pausa para comer y además puedes entablar conversación con el resto de pasajeros.
 


Lo mejor son los antiguos telecabinas de Los Alpes. Hay algunos realmente curiosos
y muchos que acaban en tierra de nadie y que tienes que accionar tú mismo.

Telecabina grande

Excepto en contadas ocasiones, no les veo el sentido. Son grandes pero sólo hay dos (o incluso uno), lo que implica que el tiempo de espera se magnifica y si encima es un sitio turístico puede que esperes más de 1 hora para subir. Yo no dispongo de datos concretos pero la espera en este tipo de remontes se me hace siempre eterna en comparación con los telecabinas pequeños.

Además son incómodos. Suelen ir llenos, hay que ir de pie, el esquí del vecino se te mete en el ojo, ...

Lo único bueno es que alcanzan alturas muy elevadas, lo que suele garantizar una vista espectacular del terreno. Para mí son más una atracción turística que un medio de remonte para esquiadores. Sobre todo en Los Alpes.

Lugares como Andermatt a principio de temporada o Titlis son simplemente insoportables. Al final del día has descendido 3 veces y has esperado 4 horas

Esta es mi pequeña visión de estos imprescindibles aparatos de nuestra diversión en la nieve. Veremos a ver que nos depara el futuro. El arquitecto Friedrich Albert diseñó en 1859 un remonte propulsado por globos aerostáticos, como podéis ver en esta foto. Quién sabe si éste hubiera sido la solución definitiva.
 


 

Y tú, ¿Cuáles son tus anécdotas en los remontes? ¿Cuál te gusta más y cuál menos?
 

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Blog creado por iberbeu
Con este blog intentaré poneros las montañas de los Alpes un poco más cerca. Os contaré mis experiencias e infortunios.

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