Perdida y reencontrada una GoPro en La Molina. ¡Gracias Robert!

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Telesilla dels Alabaus (Foto: I. Sanz).

Jueves, 14 de febrero, La Molina. Son las 14.05 h. Mientras estoy subiendo por el telesilla Alabaus aprovecho el trayecto para revisar en mi teléfono móvil como han quedado las imágenes de vídeo grabadas durante la mañana con la GoPro. Para mí es un trabajo importante, ya que con estas imágenes, por la tarde del mismo jueves, deberé editar un vídeo que tendré que entregar a un cliente.

Mientras voy remontando metros a velocidad de desembragable y una vez comprobadas las imágenes, que por cierto han quedado bien, también aprovecho para cambiar la carcasa protectora sencilla, la que permite introducir clavija de microcorbata por una carcasa protectora que incorpora batería suplementaria. Guardo el cable del micro de corbata en una funda y la pongo en la chaqueta. En conjunto, un lío de cables, carcasas y aparatos que pasan de la mano derecha a la mano izquierda o a la entrepierna. Forma parte de mi trabajo, ya que por diferentes cuestiones algunos vídeos los hago con GoPro y otros los hago con teléfono. Mientras, la GoPro queda en la entrepierna.

De repente llego al retorno del telesilla Alabaus y, con las prisas por levantar la barra protectora, me olvido de recoger y guardar mi flamante GoPro 7, comprada el pasado mes de octubre.

Después de bajar por la pista Panorámica y justo antes de bajar por la pista Muntanya Sagrada, ya para ir hacia el aparcamiento del telecabina a buscar el coche e irme a casa, me doy cuenta del descuido de la GoPro.

¡Qué rabia! Todo el trabajo del día grabado con la GoPro (a partir de ahora GP) a tomar por saco. Pero calma, no nos pongamos nerviosos, pienso. Tengo claros los últimos movimientos con la GP y, por tanto, intuyo que habrá caído en el retorno del telesilla Alabaus.

Inmediatamente llamo a oficinas de La Molina para avisar de mi descuido. A ver qué pueden hacer. Me dicen -gracias Marta por la gestión y rapidez- que avisan al conductor del regreso de Alabaus para que mire si la encuentran caída por allí la rampa. También avisan a los pisteros que están por la zona del caso. Mientras tanto, inmediatamente remonto por el telesilla Torrent Negre para volver hacia el regreso del telesilla Alabaus. Que lenta se me hace la subida por Torrent Negre, madre mía.

Llego al retorno de Torrent Negre. Un saludo breve con Ruth para explicarle la situación, una de las "remonteras" más simpáticas de La Molina, y rápido me deslizo por la Genciana en versión "chusss a la desesperada" hacia los Alabaus.

Pero es llegar a los Alabaus y comenzar la decepción. Allí no la han encontrado. El conductor me recomienda volver a remontar por telesilla y desde arriba la silla mirar si veo la GoPro por la traza de subida. Así lo hago. Él mientras tanto tratará silla a silla a ver si por suerte, la GP no sólo no ha caído, sino que se ha quedado en la silla. No es mala idea, pienso. Voy abajo hacia la base de Alabaus pero lo hago intentando seguir el rastro de bajada del telesilla. Pierdo muchos minutos, demasiados, pero vale la pena perderlos si eso me sirve para conseguir encontrarla.

Llego a la base. Allí está Robert Márquez, el responsable de conducir el telesilla desde la base de salida. Le cuento el caso. Enseguida se hace cargo de la situación y me dice que también revisará silla a silla a ver si la GP se ha quedado atrapada entre asiento y respaldo y, con suerte, con mucha suerte, no se ha colado por la ranura.

Así pues vuelvo a tomar el telesilla para subir y desde arriba la silla reviso el itinerario de subida. Paro especial atención en los últimos 100 metros, a ver si veo la maquinilla caída en la línea del telesilla. Por dentro estoy decepcionado conmigo mismo. ¿Como puedo haber cometido este error o descuido? Lo cierto es que no tengo muchas esperanzas de encontrarla porque, pienso en mi interior, que muy posiblemente la GP habrá caído en el retorno y que algún cliente la habrá cogido. Podría ser que con suerte, si el cliente es honesto, la deje al final de la tarde en oficinas como objeto perdido.

Pero lo peor es que no me puedo sacar de la cabeza el trabajo perdido que se ha hecho durante la mañana. ¿Qué le diré al cliente? El trabajo se debe a un contrato que, si o si, se debe entregar a lo más tardar el jueves a las 11 de la noche. Y ya estamos a jueves cerca de las 3 de la tarde. No me da tiempo para volver a grabar con teléfono lo que ha hecho con la GP. Imposible. Imposible volver a coordinar los 3 protagonistas del vídeo y hacerlos subir de nuevo a pistas. A las 5 de la tarde la estación cierra y no se puede hacer en dos horas escasas y a contrarreloj lo hecho por la mañana tranquilamente en tres horas y media.

Sin sacar el ojo de la traza llego al retorno del telesilla. El conductor del retorno también ha estado revisando las sillas pero no ha visto nada. Las esperanzas se van acabando.

Son las 3 de la tarde. Trabajo perdido. Vuelvo a hacer el último intento de encontrar la cámara. Esta vez sigo la línea de bajada de las sillas. Reflexiono que con los temblores del paso de la silla por cada pilona la GP habrá caído en torno a estas. Vamos, venga, un intento más. Por intentos que no quede …

La bajada pilona a pilona se hace pesada. Pasan los minutos y nada. Llego abajo. Estoy desanimado. Qué trastada. No me puedo sacar de la cabeza que no podré entregar el trabajo. Seguramente el cliente será comprensible, no lo dudo, pero eso no impide que la decepción se apodere de mí.

Paso por el control de forfaits. Entro en la plataforma de salida del telesilla. Allí veo a Robert apoyado en la barra que delimita las colas y que me observa atentamente. Me pide: "¿Qué? ¿La has encontrado?". De momento le contesto con un gesto con la cabeza, haciendo que no. No tengo palabras. Hago cuña a los esquís para detenerme ante él y le suelto: "Que va, que rabia".

Y de golpe me sonríe, pone la mano en un bolsillo y me dice: "Pues mira aquí la tienes!" . "Ostras, qué dices!" le respondo con una cara de satisfacción que sería indescriptible y no puedo evitar soltar "Co ... nes, no me lo acabo de creer! No sabes la alegría que me das!."

Intercambiamos unas frases más, le explico lo importante de las imágenes que tengo grabadas, y que "te debo una, dos o tres cervezas. Las que haga falta, pero que hoy no, porque voy tarde para entregar el trabajo". Pero él no sabe cómo de contento estoy por dentro.

Recuperada la GP y ya en el bolsillo, esta vez cerrada con cremallera hasta arriba del todo, y subiendo de nuevo remonte arriba, llamo a oficinas para avisar de la recuperación. Les doy las gracias por las gestiones realizadas y por la satisfacción de saber que podré entregar el trabajo.

Viernes por la mañana

Esta mañana, cuando me he levantado, me ha vuelto a venir a la mente la suerte que tuve ayer. He sentido la necesidad de escribir cuatro líneas que finalmente, ya ven, son unas cuantas más.

Con el trabajo ya entregado ayer por la noche, y ya sosegado por la tranquilidad que me permite el trabajo de oficina sentado cómodamente al frente del ordenador, me he visto obligado a escribir este artículo, no sólo para agradecer la implicación de los conductores de los Alabaus de la Molina, sino también por la importancia y reconocimiento que se merece su trabajo y "la sonrisa y el buen día o buenas tardes" con que cada vez que les pasamos por delante les debemos todos los esquiadores. Y gracias Robert, muchísimas gracias, por la atención puesta.

 

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Blog creado por Ivan Sanz Tusell
Reflexiones y opiniones que se deslizan por tu cabeza en esos ratos de relax que te dan los trayectos en un telesilla cualquiera

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