Algunos corredores cuestionan el primer descenso de esquí transfronterizo entre Italia y Suiza

Algunos corredores cuestionan el primer descenso de esquí transfronterizo entre Italia y Suiza

Beat Feuz, en el descenso de La Streif este pasado invierno.

Dom, 15/08/2021 - 09:25
Velocistas de la talla de Dominik Paris y Beat Feuz o Urs Kryenbuehl ponen en duda su seguridad de la pista y Felix Neureuther no cree que sea sostenible.
Mientras Italia y Suiza avanzan para hacer realidad el primer descenso transfronterizo del circuito de la Copa del Mundo de Esquí Alpino, dos de los principales velocistas del circuito, Dominik Paris y Beat Feuz dudan sobre su viabilidad. La noticia la ha dado a conocer el diario suizo "Blick".
 
Con salida en Suiza -Zermatt Matterhorn- y llegada en Italia -Cervinia-, se trata de un ambicioso proyecto que cuenta con las garantías económicas necesarias para llevarlo a cabo por parte de los organismos implicados y viabilidad técnica de la FIS y de los expertos.
 
La intención de la FISI y Swiss-Ski es crear un descenso legendario, que pueda utilizarse en la apertura de las carreras de velocidad en noviembre, para descenso y super-G masculino y femenino, a partir de la temporada 2023-24.
 
El descenso del Lauberhorn es una de las carreras míticas de la Copa del Mundo. Con un longitud de 4,3 kilómetros, es la pista de descenso más larga y exigente del circuito.
 
Sería la carrera más larga del mundo, incluso más que los 4.300 metros del Lauberhorn en Wengen, y el primer descenso transnacional de la historia, partiendo de los 3.899 metros del Gobba Rollin, al sur del Piccolo Cervino en Suiza, para terminar a una altitud de 2.814 en los lagos Cime Bianche, sobre nieve italiana.
 
Con casi 5 kilómetros de longitud -en la actualidad la pista de descenso más larga y exigente de la copa mundial es Lauberhorn, en Wengen, 4,5 kilómetros- el trazado de la Copa del Mundo arrancará en Gobba di Rollin (3.899 metros sobre el nivel del mar), en Suiza, y llegará a los lagos Cime Bianche (2.814 m), en Italia.
 
El olímpico Didier Défago está trabajando en la construcción de la pista, pero no faltan las dudas por parte de los propios esquiadores.
 
La situación es analizada por el periodista del “Blick” Marcel W. Perren de la mano de dos máximos exponentes de la velocidad mundial en los últimos años, Dominik Paris y Beat Feuz.
 
Paris advierte: "Seguimos hablando de cómo hacer más seguro nuestro deporte, pero no creo que iniciar un descenso a 4.000 metros de altitud al inicio de un Mundial de invierno, con una duración de carrera de dos minutos y medio, vaya en esta dirección”, explica en referencia al enorme cansancio físico al que estarían sometidos los esquiadores.
 
Feuz enfatiza en particular un riesgo en términos de clima: “Creo que es muy difícil encontrar un día con las condiciones adecuadas, ya que será en noviembre a una altitud de 4.000 metros. Incluso con buen tiempo, el viento jugaría un papel fundamental, cuando debería ser una carrera regular”.
 
Para otro esquiador alpino suizo, Urs Kryenbuehl, “ya ​​cuando entrenamos en el glaciar de Zermatt, debido a la altitud, nos quedamos sin aliento después de tan solo un minuto de pruebas. Me cuesta imaginar cómo podríamos hacerlo a una distancia mucho más larga en estas condiciones”.
 
Las razones contra la nueva pista del ya retirado campeón alemán Felix Neureuther son de otra índole: "Tenemos que hacer que el esquí sea sostenible, simplemente creo que construir un descenso tan largo no nos lleva hacia el futuro".
 
Cuatro opiniones que no empañan la voluntad de crear el descenso más largo de la Copa del Mundo al pie del Matterhorn, pero que hay que tener en cuenta.
 
                                                         
 
Más info: 
 
Luz verde de Italia a crear el primer descenso de esquí transfronterizo con Suiza
 
 
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