Balance de una temporada invernal 2019-2020 “cálida” en Andorra

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Balance de una temporada invernal 2019-2020 “cálida” en Andorra

La Massana bajo los efectos del temporal Gloria. Foto Vallnord Pal Arinsal

Jue, 18/06/2020 - 11:18
El Informe del Servei Meteorològic d’Andorra, además de lo datos meteorológicos, engloba el periodo de tiempo en que se ha registrado actividad de aludes en la montaña, desde noviembre de 2019 hasta mayo de 2020.
A pesar de que hablamos de "temporada invernal", el informe del Servei Meteorològic d’Andorra contempla parte del otoño, invierno y hasta la primavera.
 
Esta temporada ha estado marcada por el carácter cálido de los meses de diciembre a mayo y, por tanto, la actividad de aludes se ha visto condicionada por estas condiciones meteorológicas.
 
Gráfico 1. Temperatura media de los 5 primeros meses del año (de enero a mayo) en la central hidroeléctrica de FEDA. (Grafico: Servei Meteorològic d’Andorra)
 
Hay que remarcar que ha sido el inicio de año más cálido en Andorra desde el año 1950 (gráfico 1).
 
Los últimos meses hemos registrado anomalías de temperatura que han propiciado varios récords de temperatura media.
 
Las dos primeras estaciones meteorológicas del año, el invierno y la primavera, han sido las más cálidas nunca consignadas en la estación de la central hidroeléctrica de FEDA (Forces Elèctriques d'Andorra).
 
También lo han sido los meses de febrero y mayo. El primero de estos dos meses extremadamente cálidos, febrero, registró temperaturas 5 °C superiores a la media climática.
 
Además, durante el invierno meteorológico (diciembre, enero y febrero) solo se dieron 6 días con temperaturas en torno a la normal climática (periodo de referencia 1981-2010) o bien ligeramente inferiores.
En este enlace se pueden consultar los boletines climáticos que elaboran conjuntamente entre el Servicio Meteorológico Nacional y el Centro de Estudios de la Nieve y de la Montaña (CENMA-IEA): Enlace 
Es en este marco, que el Ministerio de Medio Ambiente, Agricultura y Sostenibilidad de Andorra, hace tiempo que prioriza la lucha contra el cambio climático a través del desarrollo reglamentario de la Ley de impulso y de transición energética y del cambio climático (Litecc).
 
El texto legislativo, junto con los compromisos internacionales contraídos en el marco del Acuerdo de París, reafirma la decisión de reducir hasta un 37% los gases de efecto invernadero para el 2030. A largo plazo, el Gobierno se compromete a alcanzar la neutralidad carbónica de cara al 2050.
 
El último documento de compromisos hecho extensivo a la ONU, destaca que en 2017 Andorra era responsable del 0,0009496% de las emisiones globales.
 
Entre el 2005 y el 2017 el Principado ha mostrado una clara tendencia a la baja de las emisiones de efecto invernadero, con una disminución del 23%, una tendencia bastante contraria a la global.
 
Volviendo a los datos registrados, el noviembre vino marcado por precipitaciones poco abundantes, que dejaron un manto nivoso delgado. El frío fue el ingrediente ideal para crear capas débiles que se iban enterrando a medida que nevaba.
 
Estas condiciones duraron hasta el 10 de diciembre, cuando llegó la primera gran perturbación de suroeste.
 
A partir de aquí, esta fue la circulación dominante del invierno, la de suroeste, con episodios de precipitación muy abundante, pero también largos períodos cálidos y anticiclónicos.
 
Gráfico 2. Frecuencia de aludes temporada 19-20. Gráfico: Servei Meteorològic d’Andorra)
 
Como vemos en el gráfico 2, casi la mitad de los aludes registrados esta temporada tuvieron lugar entre los meses de noviembre y diciembre.
 
Las condiciones invernales de noviembre, coincidiendo con las primeras nevadas, hicieron persistir capas débiles en el interior del manto nivoso que se activaron con sobrecargas débiles, provocando algunos sustos los últimos días de noviembre y comienzos de diciembre.
 
Gráfico 3. Tipología de aludes por meses. Temporada 19-20. (Grafico: Servei Meteorològic d’Andorra)
 
En el gráfico 3, vemos como la mayoría de aludes del mes de noviembre y diciembre fueron de placa, relacionadas con la nieve venteada y las capas débiles persistentes.
 
Pero también debemos destacar los aludes de fondo y de nieve húmeda. Estos últimos fueron debidos a las invasiones de masas de aire cálido proveniente del norte de África, pero sobre todo a las precipitaciones en forma de lluvia posteriores a las borrascas Daniel y Elsa que nos afectaron en diciembre.
 
De hecho, estas dos perturbaciones marcaron la pluviometría del último mes del año 2019 y dejaron un manto de nieve muy denso y abundante en todo el Principado de Andorra.
 
Las dos perturbaciones vinieron acompañadas de flujo de suroeste y dejaron precipitaciones en forma de lluvia hasta cotas altas, lo que provocó la humidificación del manto y los consecuentes aludes de nieve húmeda.
 
Entre la borrasca Elsa (21 de diciembre) y la borrasca Gloria (21 de enero), tuvimos un periodo anticiclónico extremadamente cálido que dejó unas semanas con unas condiciones de la nieve muy dura, sobre todo en las vertientes sur.
 
Así, la actividad de aludes de enero (gráfico 2) vino marcada casi exclusivamente por la borrasca Gloria, que dejó la nevada más importante y extensa de la temporada.
 
La nevada provocada por la borrasca Gloria dejó espectaculares imágenes. Foto Grandvalira.
 
Sin embargo, siguiendo la tendencia de toda la temporada, la nieve no perduró y durante el mes de febrero disminuyó rápidamente el grosor de en todas las cotas.
 
Este es el motivo por el que en febrero solo tuvimos actividad de aludes de fondo (gráfico 3), aludes relacionadas con la circulación de agua líquida entre el suelo y la nieve.
 
El mes de marzo parece que quiso recuperar un poco el tiempo perdido durante el invierno. Así, se registraron temperaturas medias más bajas que en diciembre, enero y febrero.
 
Los termómetros en las Fonts d’Arinsal (2.681 metros) volvieron a marcar -15,6 °C, uno mínima que no descendía tanto desde el 15 de noviembre (-10,7 °C).
 
Sin embargo, la primavera meteorológica hacía que la compactación de la nieve nueva fuera rápida y que tampoco perdurara, sobre todo en las vertientes sur, donde ya no había base de nieve vieja.
 
Los últimos dos meses de la temporada, se registraron aludes húmedos después de los episodios de nevadas, tanto de abril como mayo, y aludes de fondo provocadas por la fusión y la alta cantidad de agua que circulaba por debajo del manto nivoso.
 
Mucha lluvia
 
Gráfico 4. Problemas de aludes 19-20. Principado de Andorra. (Grafico: Servei Meteorològic d’Andorra)
 
La temporada invernal 2019-20 ha destacado también por la elevada pluviometría, aparte de las elevadas temperaturas.
 
Si observamos la distribución de aludes (gráfico 4) vemos como la fusión de la nieve (nieve húmeda y deslizamientos basales o aludes de fondo) ha tenido una presencia dominante en los boletines de peligro de avalancha del Principado de Andorra.
 
Gráfico 5. Tipos de aludes temporada 19-20.  (Grafico: Servei Meteorològic d’Andorra)
 
En el gráfico 5 también podemos ver como la mayor parte de los aludes registradas son las relacionadas con la alta cantidad de agua en el interior del manto (nieve húmeda + aludes de fondo o deslizamientos basales).
 
Gráfico 6. Peligro de aludes 2019-2020 zona norte. Principado de Andorra. (Grafico: Servei Meteorològic d’Andorra)
 
En el ámbito de peligro de aludes en la zona norte de Andorra (gráfico 6) debemos destacar que la mayor parte de los días hemos tenido peligro 2.
 
Los días con peligro 4 corresponden a las afectaciones de las tres grandes borrascas de este invierno, mientras los días con peligro 1 están relacionados mayoritariamente a los anticiclones de finales de diciembre y los primeros veinte días de enero.
 
El peligro 2 está relacionado con una inestabilidad presente en las vertientes del Este, las más afectadas por los aludes, que no superan el tamaño 2.
En este enlace podremos encontrar más información sobre los tamaños de los aludes y sus afectaciones.
Los aludes de tamaño 2 son capaces de enterrar una persona y, de hecho, muchos de los accidentes de esquiadores con aludes en el Pirineo están causados por avalanchas de este tamaño.
 
A pesar de haber tenido algunos aludes accidentales, sobre todo a principios de temporada, en Andorra no hay que lamentar ninguna víctima mortal causada por aludes esta temporada.
 
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