¿Cómo afectará un verano lluvioso como éste a la nueva temporada de esquí?

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¿Cómo afectará un verano lluvioso como éste a la nueva temporada de esquí?
Jue, 30/08/2018 - 18:07
Las estaciones de esquí del Pirineo, ¿se están beneficiando o se verán perjudicadas por las lluvias de este verano? Os lo explicamos.

Este verano las estaciones de esquí del Pirineo lucen más verdes que otros veranos, una realidad especialmente perceptible en este tramo final del mes de agosto. Pero eso: ¿Es bueno o malo de cara a la nueva temporada de esquí? ¿Puede tener alguna incidencia, si tenemos en cuenta que todavía faltan muchos días para su inicio? Vamos a intentar poner un poco de luz en la cuestión.

 


Foto del lago principal de La Molina a mediados de julio de 2018 (Foto: Ivan Sanz).

 
El verano de 2018 en el Pirineo habrá resultado, a pocas semanas para finalizar, más húmedo de lo normal. No en exceso, pero sí por encima del promedio a lo que corresponde por época del año.
 
Lo cierto es que se trata de un auténtico contraste muy acentuado con el centro y norte de Europa, donde este período estival está resultando muy seco en lluvias y especialmente cálido en temperaturas respecto a las medias habituales. Así lo indican los resúmenes de datos de los meses de junio y julio. Eso ha propiciado que, en general, las estaciones de esquí de esta parte del continente luzcan unas tonalidades de verde intenso y continuado a lo largo de estas semanas veraniegas.
 
Pero la pregunta que nos hacemos los esquiadores es: ¿Eso es bueno o tiene poca trascendencia para las estaciones de esquí? Faltan menos de 100 días para el inicio de una nueva temporada de esquí, pero queremos saber qué incidencia puede tener en el desarrollo de una nueva temporada el hecho de que, en los meses precedentes, la lluvia se haya dejado notar con más frecuencia de la que correspondería.

 


La Molina en verano de 2018, en una imagen captada después de una tormenta (Foto: Ivan Sanz).

 
Verano lluvioso, lagos llenos y acuíferos renovados
 
De entrada partimos de la teoría de que un verano lluvioso es bueno para las estaciones de esquí, y lo hacemos con la premisa de que los acuíferos de las montañas se recargan. Eso debería entenderse como un hecho positivo, ya que garantiza agua a torrentes, arroyos y fuentes, agua que tarde o temprano terminará, en parte, en los lagos destinados a alimentar los cañones de nieve producida.
 
Este es un dato positivo, especialmente si en los próximos meses la tendencia se invierte y no llegan suficientes precipitaciones en otoño. Todo ello implica que el agua de los lagos se renueva y se hace más limpia y transparente, lo que permite limpiar de impurezas la "materia prima" que más adelante se utilizará para producir nieve.
 
Como sabemos que todo es relativo, para saber más sobre esta cuestión, hemos planteado al director de La Molina, Xavier Perpinyà, que nos matice con peros y contras las supuestas ventajas que tiene un verano lluvioso para las estaciones de esquí.
 
Perpinyà sabe que un verano con muchas lluvias tiene más de positivo que de negativo, pero también matiza que, si la lluvia acaba siendo excesiva, esta "puede acabar perjudicando el estado de las pistas en algunos puntos", especialmente si han sido "muy intensas y precipitadas en muy poco rato, produciendo daños".
 
El director de La Molina explica que, en la práctica, no sólo es un hecho positivo la lluvia para los acuíferos o para la renovación del agua en los lagos, sino que también lo es porque, con la abundante lluvia de este verano, la temperatura del agua embalsada en los lagos "el agua no sube tanto de grados durante los meses estivales, así que cuanto más fría llegue el agua al otoño, mejor para la producción de nieve".
 


Ríos llenos de agua y paisajes verdes en Ull de Ter, cerca de la estación de Vallter 2000 (Foto: Ivan Sanz).

 
Más lluvia, más hierba en pistas
 
Otra de las consecuencias beneficiosas es que el hecho de mantener un suelo húmedo en la montaña durante el verano ayudará a que la hierba crezca con más rapidez, densidad y fuerza, generando una alfombra generosa de césped que en invierno nos ayudará a esquiar con menos espesor de nieve. Pero ojo, no todo son ventajas.
 
Al respecto Perpinyà, que antes de asumir el cargo de director ha sido el máximo responsable de la estación en el departamento de producción de nieve, hace un matiz importante. "Un exceso de hierba nos obligará a tareas de mantenimiento. Cierto que ayuda a mejorar el manto vegetal, pero de cara al otoño hay que cortarla, o en el caso de La Molina, tener rebaños pastando en pistas, para evitar que la hierba crezca en abundancia, ya que después en algunas zonas habrá que cortarla de cara al inicio del invierno” afirma el director, y lo argumenta por el hecho de que "para el inicio de la producción de nieve hay que tener la hierba lo más corta posible".
 


Vacas pastando en la base del telesilla Jumbo de Masella la semana pasada (Foto: Ivan Sanz).

 
Bosques que se hacen más altos
 
Del mismo modo que la hierba tiene su papel en pistas, los bosques de pino negro que hay en sus laterales también tienen una función muy importante.
 
Un verano húmedo les ayudará a crecer en altura con más fuerza. Quizás serán unos pocos centímetros con respecto a la temporada pasada, pero ayudarán a proteger unos cuantos minutos más la nieve que cubre la pista. Un binomio fácil de entender y es que, a más sombra, menos insolación sobre la nieve.
 
Explicado de otro modo, que los esquiadores expertos valorarán mejor: cuanta menos transformación reciba la nieve por el sol y las temperaturas a lo largo de la temporada, más calidad de nieve en las semanas del tramo final de la campaña.
 
El caso es que, Perpinyà, admite que este es un tema importante para La Molina, por lo que "cada año se realizan, en diferentes puntos cercanos a las pistas, la plantación de pinos".
 
La humedad retiene el frío
 
Y finalmente la última ventaja de haber pasado un verano lluvioso. Un suelo húmedo y fresco en verano ayudará a mantener un suelo frío en otoño. En ese aspecto el director de la estación ceretana señala que "entrar en otoño con un suelo frío" es casi tan importante como "tener una buena red de drenajes en las pistas" y es que en el caso de que al final hubiera "agua en exceso cuando lleguen las primeras nieves, esa misma agua debe poder filtrarse o marchar sin dañar la nieve que ya está en cayendo sobre las pistas ".
 

Santuario y estación de esquí de Vall de Núria a principios de este verano (Foto: Ivan Sanz).
 

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