Kilian Jornet y sus aventuras en el Everest, más allá de récords o cronos

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Kilian Jornet y sus aventuras en el Everest, más allá de récords o cronos

Kilian Jornet, archivo portada

Mié, 07/06/2017 - 14:30
Hemos tratado con profusión las andanzas en el Everest del corredor y alpinista catalán. Desde el primer momento estamos cautivados por sus andanzas, pero después del paso de algunos días nos preguntamos ¿batió algún récord en sus dos ascensiones?, ¿es realmente lo más importante?
Más allá de la avalancha de informaciones de medios –tanto especializados como generalistas– de medio mundo sobre las proezas de Kilian Jornet, sobre todo después de sus dos cimas del Everest en pocos días de diferencia, hablando de récords y tiempos estratosféricos, debemos apuntar que esto no es exacto, pues realmente no ha superado ningún récord. 
 
 
En su primera ascensión, la que inició desde el antiguo Monasterio de Rongbuk (Tibet) a unos 5.100 metros de altitud, tardó 26 horas en subir hasta la cima del Everest de 8.848 metros y 12 horas más para bajar hasta el Campo Base Avanzado CBA a 6.500 metros, donde dio el reto por finalizado en 38 horas desde el momento que empezó a andar desde Rongbuk. Una gesta que tuvo la consideración de extraordinaria por la mayoría de nosotros (y lo fue), aunque realmente este tiempo no se puede considerar un récord al no haber marcas anteriores donde comparar. Nadie anteriormente –que tengamos conocimiento de ello– había hecho una ascensión de una sola tirada desde el Monasterio de Rongbuk. Aunque esperamos que alguien se anime a ello. 

Kilian ha desvelado en su primera entrevista después de sus dos cimas, que en su segunda ascensión al Everest no estaba recuperado al "100% físicamente" y aseguró que para poder hacerlo ha tenido que entrenar durante muchas horas en la montaña. "La subida al Everest son años de preparación; horas y horas de entrenamiento. Allí arriba notas que te falta mucho oxígeno y que necesitas mucha fuerza. Sufres", afirmó en la radio pública catalana

No debemos olvidar las dolencias estomacales –posiblemente por un virus– que padeció Kilian en esa primera ascensión a partir de los 7.700 m lo que le provocó náuseas y la necesidad de parar continuamente. Debido a ello tuvo que cambiar sus planes y finalizar la tentativa en el Campo Base Avanzado a 6.500 m cuando tenía planeado en un principio volver hasta el Monasterio donde inició la ascensión.
 
Cuando poca gente se lo esperaba, nosotros creíamos que sí, Kilian lo volvió a probar, esta vez desde el CBA, donde sí que teníamos tiempos anteriores de referencia para comparar. Hans Kammerlander, en 1996 marcó un tiempo en subir y bajar del Everest al Campo Base Avanzado de 16 horas y 45 minutos. Diez años después, Christian Stangl rebajó este tiempo en 3 minutos, (16h 42m), pero más tarde su marca fue puesta en duda por algunas falsedades admitidas por el mismo alpinista, en otras ascensiones (la del K2 fue la más sonada). El alpinista catalán tardó 15 minutos más que Kammerlander por lo que realmente no podemos decir que haya batido el récord.
 
 
Este vídeo recoge la ascensión al Everest de Kilian Jornet
 
Estos son algunos números plasmados en frío, pero para valorar adecuadamente lo hecho por Kilian debemos tener presente otros importantes factores. En el Everest, Jornet hizo dos ascensiones descomunales, en estilo libre, sin oxígeno artificial y de una sola tirada. Las hizo prácticamente seguidas, con poca recuperación entre las dos. En la primera ascensión tuvo dolencias estomacales que le hicieron ralentizar mucho su tiempo y la imposibilidad de volver al Campo Base. En la segunda ascensión, pensemos un momento… ¿de qué hubiera estado capaz el corredor catalán con un reposo adecuado, sin los problemas de estómago, y sin el mal tiempo que azotó al Everest justo la noche de su segunda ascensión? Casi con seguridad habría “destrozado” la marca de Hans Kammerlander rebajando y mucho las 17 horas marcadas. Sin olvidar que Kilian Jornet venia de ascender el Cho Oyu, de manera que podemos afirmar que encadenó tres ascensiones a picos de más de 8.000 metros en solo 20 días, con el importante desgaste que esto supone. Esta es la verdadera proeza, más allá de relojes y cronómetros.
 
Kilian con sus “fáciles” ascensiones al techo del mundo puede hacer pensar a muchos que el Everest es fácil de subir, y eso infravalorar una montaña temible, lo que pasa que el atleta de la Cerdanya es de otro mundo, de eso no hay duda.  Lo que ha hecho Kilian estos días es único y con el tiempo lo valoraremos más.

 

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