Así se vive el esquí de verano en un glaciar de Canadá

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Así se vive el esquí de verano en un glaciar de Canadá
Mié, 24/07/2019 - 22:31
Os contamos nuestra experiencia con esquís en el glaciar de Horstman, uno de los pocos abiertos para el esquí de verano en Norteamérica.

Whistler es en invierno una de las "mecas" de los aficionados a los deportes de invierno de norte-América. Y no sólo de invierno y para el invierno: también en verano, ya que es posible esquiar en el glaciar de Horstman, en lo alto de la montaña de Blackcomb, donde se abre el glaciar para el esquí de verano desde 1980.

Panorámica del sector Showcase del glaciar de Horstman, en Whistler-Blackcomb (Foto: I. Sanz).

En Norteamérica el esquí de verano también es una modalidad que cuenta con sus incondicionales. Destacan tres destinos: Mont Hood y Beartooth Basin, en Estados Unidos, y Whistler-Blackcom, en Canadá. Hay otras estaciones que pueden alargar la temporada hasta mediados de julio, pero depende de la acumulación de nieve del invierno y no la tienen como una actividad periódica de cada verano. Nosotros estuvimos en el glaciar canadiense y esta fue nuestra experiencia.

Vancouver y Whistler Blackcomb, un destino TOP

A poco más de 120 kilómetros de la cosmopolita Vancouver, que se transitan en cerca de una hora y 45 minutos por una magnífica autopista, se llega a Whistler y a la montaña de Blackcomb, coronada por el glaciar de Horstman. Este glaciar se ha adaptado al esquí de verano. Ofrece un desnivel entre las cotas 2.050 y 2.285. La visitamos el día 1 de julio.

El municipio de Whistler se encuentra a una cota de sólo 675 m. Las montañas que dan nombre a la estación se levantan rápidamente hasta los 2.500 m y eso significa que en invierno se traduce en un desnivel esquiable de más de 1.600 m. Los remontes tienen salida justo en el perímetro urbano de la población, que en su centro, llamémosle histórico pero de nueva construcción, es 100% zona peatonal.


Vancouver a vista de hidroavión (Foto: IST).

Whistler es una población de sólo 10.000 habitantes, bien urbanizada y organizada y especialmente detallista en su arquitectura de montaña. El ambiente es tranquilo y animado a la vez (difícil de explicar, pero es así, tal cuál). Según datos de la oficina de turismo, cada año recibe 3 millones de visitantes, un 45% de los cuales en invierno y un 55% en verano.

La montaña está cubierta de extensos bosques de pinos y abetos. En verano, desde las cumbres de la montaña de Whistler o Blackcomb, se pueden observar decenas de glaciares cubriendo las cumbres vecinas.

Whistler ofrece dos temporadas no altas, sino muy altas: la de invierno y la de verano, y las dos son un éxito, con ocupaciones hoteleras que demasiado a menudo obligan a colgar el cartel de completo. Eso, como se pueden imaginar, se traduce en un destino nada económico.


Vista de Whistler y lagos al fondo del valle subiendo por el telecabina Blackcomb Góndola (Foto: IST).

Si en invierno la estación es conocida y reconocida por ser una de las más grandes de norte-América por extensión, por desnivel y por garantía de nieve (10 metros de media de precipitación por año), en verano también es un destino de vacaciones de referencia mundial, y lo es porque han sabido aprovechar muy bien todos los recursos que ofrece el entorno: senderos, lagos, ríos, kayak, vías ferratas, alpinismo, esquí de verano y, sobre todo, por haberse proyectado como el mejor lugar del mundo para practicar bicicleta de montaña, sea en modalidad cross country o DH.

Fuimos esquiar en el glaciar de Horstman el lunes 1 de julio, día nacional de Canadá, y esta fue nuestra experiencia sobre los esquís.


En verano Whistler-Blackcomb se convierte en la capital mundial de la bicicleta de montaña (Foto: IST).

Breve historia

La estación de esquí de Whistler comenzó a funcionar en 1966 pensando en acoger, ya desde el principio, unos Juegos de Invierno. Dicho y hecho: presentaron candidatura en 1968, pero los juegos se fueron hacia Grenoble. Hubo que esperar hasta 2010 para albergar unos Juegos de Invierno. 

Mientras, la vecina Blackcomb, impulsada por capital estadounidense, iniciaba su camino 14 años más tarde. Comenzó a funcionar como estación de esquí en 1980 y habría que esperar hasta 1997 para que las dos estaciones se fusionaran en un solo dominio.

El gigante estadounidense de las estaciones de esquí, Vail Resorts compró por 1400 millones de dólares canadienses la estación canadiense de Whistler Blackcomb en verano de 2016.


Mapa de pistas de Whistler-Blackcomb con la zona de esquí de verano encuadrada en amarillo.

Así es el glaciar de Horstman

El glaciar de Horstman se sitúa en lo alto de la montaña de Blackcomb y se empezó a esquiar con el apoyo de un remonte a principios de los años 80 (ver vídeo del esquí de verano en los 80 en este enlace). Ocupa una extensión de casi 45 hectáreas y se ubica entre las cotas 2.050 y 2.285.

Actualmente el glaciar está equipado con dos telesquís tipo T-bar bautizados con el nombre de Horstman y Showcase. Sobre mapa se puede decir que hay 4 pistas de dificultad azul, que en la práctica son dos, porque la tercera está adaptada como pista de bumps y la 4ª ha convertido en snowpark o circuito equipado con módulos.

El glaciar está abierto al público pero se insiste con varios rótulos antes de entrar (también cuando se alquilan los equipos o se compra el forfait), que sólo es recomendable para esquiadores avanzados. Quizás habría que añadir que, además de avanzados, deben ser esquiadores convencidos.


Un rótulo advierte de la extrema inclinación del telesquí Horstman (Foto: IST):

Para llegar al glaciar hay primero que tomar el telecabina "New Blackcomb Gondola", que nos permitirá llegar a la cota 1.860 de la estación. En este punto también encontramos una de las terminales del famoso Gondola Peak 2 Peak, que nos permite enlazar con un trazado casi aéreo con la montaña de Whistler.

En este punto hay que tomar uno de los buses 4x4 lanzaderas que nos dejará al pie del telesilla "7th Heaven Express", en un trayecto de no más de 5 minutos por una pista forestal. Y una vez tomamos dicho telesilla, este nos dejará en el Hortsman Put, un pequeño nudo de pistas y remontes en la cota 2.000, donde también se encuentra el regreso de uno de los dos telesquís T-bar que remontan por el glaciar. En este nudo se localiza un bar-restaurante y el refugio de control de los pisteros.


Bus lanzadera para unir la terminal llegada del Black Gondola con el telesilla 7th Heaven Express (Foto: IST).

Pero cuidado, todavía no podremos empezar a esquiar. El acceso al glaciar en este punto tiene una estrecha franja de nieve muy inclinada por la que remonta, y muy justo de espacio, el T-bar de nombre Hortsman que sube desde el fondo del glaciar.

Así pues, para entrar en el glaciar y empezar a esquiar deberemos caminar un centenar de metros por un camino de tierra y piedras que bordea el bar-restaurante y que nos permite entrar en el campo de hielo de Horstman por un punto de inclinación más suave.

Y una vez dentro glaciar empieza la fiesta. En nuestro caso empezamos a esquiar casi a las 12 del mediodía. Para registrar la esquiada hicimos uso de la app skitude. Sumamos 3,5 horas de esquí y cerca de 15 km (Ver enlace del track).

Una de las cosas que sorprende del glaciar es su horario de apertura al público generalista: de las 11 horas de la mañana y hasta las 3 de la tarde. Y el calendario de apertura se ha reducido en los últimos años, abriendo de mediados de junio hasta el último día de julio. Años atrás se cerraba en agosto.


Camino de acceso desde el retorno del telesilla a la entrada del glaciar (Foto: IST).

Un glaciar en grave regresión

Como ocurre en los glaciares alpinos y de prácticamente de todo el mundo donde practicar el esquí de verano, el principal problema es que el glaciar de Horstman se encuentra en un proceso de regresión acelerada.

Según diversas fuentes, que cuantifican diferentes datos a menudo contradictorios, coinciden en un hecho objetivo: cada año pierde espesor y extensión. Hay varios estudios que no se ponen de acuerdo sobre la cantidad y volumen, pero desgraciadamente todos coinciden en el retroceso. Incluso en inviernos en que la nieve precipitada supera la cifra media de los 10 metros, el glaciar continúa retrocediendo.


Snowboards subiendo por T-bar Horstman (Foto: IST).

Cañones para salvar el glaciar

Tres de los peores años fueron en 2003, 2015 y 2017. En 2015 el glaciar cerró puertas a los esquiadores 15 días antes de lo previsto debido a las malas condiciones de la nieve. De alguna manera se tocó fondo y se decidió iniciar un plan piloto para intentar frenar el retroceso o incluso intentar recuperar espesor y extensión en el glaciar. 

Se instalaron 4 cañones de nieve de alta presión en la parte superior del glaciar para así sumar más nieve a la precipitada de forma natural. Pero el plan piloto no está resultando provechoso. 


Foto actual de glaciar de Horstman, que pierde extensión y grosor año tras año (Foto: IST)

Esquiar en el glaciar un 1 de julio

El 1 de julio es el día de la Fiesta del país. Si además de ser la fiesta le sumamos que este año este día coincidía en un lunes, podéis dar por hecho que al tratarse de un largo fin de semana en Whistler había muchísimos turistas.

Sin embargo los turistas tienden a hacer excursiones a pie por la zona. Son pocos quienes suben hasta el glaciar, donde sí estaban los incondicionales o "enfermos de nieve", pero no el grueso de visitantes que ese fin de semana se paseaba por el pie de pistas. Por cierto, en el glaciar algo más del 50% son esquiadores y algo menos del 50% son snowboards.

El glaciar de Horstman está orientado a norte y tiene dos zonas diferenciadas: más o menos un 40% del glaciar es la zona esquiable entorno del T-bar (telesquí) Horstman, y el otro (60%) del ocupan las pistas del sector T-bar Showcase. Actualmente el trazado final, y de más pendiente, del primer telesquí se encuentra en una situación delicada por la reducción del espesor y extensión de nieve, coincidiendo con el perímetro superior del glaciar, zona muy castigada por la regresión constante del hielo.

Por su relativa proximidad al océano Pacífico (unos 50 km en línea recta) la montaña de Blackcomb recibe mucha humedad en forma de precipitación a lo largo del año y las nubes hacen acto de presencia a diario.

En nuestro caso esquiamos con sol poco rato, ya que pronto aparecieron grandes nubes que amenazaban con alguna precipitación.

La nieve fue de calidad primavera de buen principio. La pudimos disfrutar plenamente a lo largo y ancho, pero con la prudencia que requiere siempre la nieve con temperaturas altas.

El cambio climático quizá nos va a privar en relativamente pocos años de seguir disfrutando de esta modalidad de esquí de verano, igual en Europa que en América, así que quienes quieran probar esta experiencia más vale que vayan fijando fecha en el calendario particular para antes de los próximos 10 o 15 años. Así es la realidad a la que nos somete el calentamiento global.


Celebrando el Canada Day esquiando (Foto: IST).

Lo que hay que saber de precios y material

En Whistler, en verano, la mayoría de las tiendas y talleres cambian esquís por bicicletas. Es una reconversión casi total. Y realmente un éxito en su ambivalencia temporal de esquí y bicicleta. Eso sí, algunas de las tiendas alquilan el material de esquí para el verano, pero hay que pedirlo, no lo tienen a la vista. En nuestro caso lo solicitamos en el edificio de servicios "Daylodge" que hay justo frente a la terminal de salida del telecabina "New Blackcomb Gondola", en la cota 675, o pie de pistas de la montaña de Blackcomb.

En la tienda disponen todo el material duro: botas, esquís o tabla de surf, casco y bastones. Nuestra recomendación es que los guantes, las gafas, el pantalón y la chaqueta las lleve consigo el cliente. A pesar de subir a un glaciar, lo cierto es que puede esquiar con unos calcetines normales y una camiseta por debajo de la chaqueta. No es necesaria la primera capa térmica.

Los precios no son nada económicos: el alquiler del material no baja de los 72 dólares canadienses (C $) y el forfait / día adulto también sube a 72 C $ por persona. A estos precios posiblemente se necesita añadir el trayecto en autobús de ida y vuelta desde Vancouver, que puede subir hasta los 42 C $ por persona. Entendemos que difícilmente se hace un sube-y-baja desde Vancouver, aunque por horarios de las líneas de bus y el horario del glaciar es factible, pero lo más recomendable es llegar el día antes y disfrutar del ambiente 100% montañero de Whistler. Así pues habrá que contar con una noche de hotel. En un 4 estrellas, contratado casi un mes y medio antes, el importe no bajó de 42 C $ por persona, desayuno aparte. Todo sumado, al cambio y según conversión julio de 2019, la "broma" subió hasta los 200 euros / persona.


En las tiendas de Whistler encontraremos el material que consideremos necesario para subir al glaciar (Foto. IST).

Lo que más nos gustó y sorprendió

Ya para terminar, y como conclusión, os contamos 4 apuntes de nuestra experiencia en el glaciar que nos llamaron la atención.

Fácil, o relativamente fácil, ver osos cerca de las pistas. En nuestro caso y desde el telecabina observamos un oso negro en el límite entre la línea de bosque y la zona descubierta de vegetación. Muy cerca de uno de los senderos que hay trazados para los excursionistas. Se recomienda llevar espray a todos quienes practiquen senderismo, aunque los osos negros tienden mucho antes de un posible encuentro a evitar la presencia humana.

La tipología de esquiadores en este glaciar es de edad joven, con una franja de edad muy mayoritaria de entre los 14 años y hasta un máximo de 30. Se explica por los muchos campus de esquí de verano orientados a los más jóvenes en los dos sectores del glaciar: en la pista de bumps, por una parte, y el snowpark con saltos y módulos, por la otra. Entrenan muy fuerte desde muy jovencitos. ¿Quizás fuimos testigos de los futuros candidatos a medalla en los juegos de Barcelona-Pirineus 2030?

Nos encantó el ambiente del pie de pistas de Whistler, protagonizado por parejas, grupos de amigos de todas las edades y condiciones, familias enteras y, como explicábamos unas líneas más arriba, muchos turistas sube-y-baja desde Vancouver que a diario disfrutan del ambiente saludable y deportista que ofrecen las montañas y el pueblo. O también para disfrutar de la animación après-summer-ski y après-BTT que respiran las calles de la población. Restaurantes, terrazas, tiendas y calles a rebosar en un ambiente muy animado, tranquilo y agradable.


El glaciar en primer término y al fondo la población de Whistler y el lago (Foto: IST).

Y en conclusión

Para un europeo es casi seguro que a Canadá, en verano, no se va expresamente a esquiar -ni en junio ni en julio ni en agosto-. Sin embargo pensamos que es recomendable no desaprovechar la oportunidad de visitar el glaciar de Horstman en caso de ser esquiador y estar de viaje o turismo por la zona de Vancouver. Todo lo que el glaciar de Horstman tiene de lejano, complicado de acceso, poco económico, reducido en horario y calendario de apertura, al final queda compensado por ser una de esas experiencias que todo esquiador que se considere debe probar, por lo menos, una vez en la vida.

¿Os animáis?


Des del Stoneman, en el Horstman Put, se observan decenas de glaciares en las cumbres cercanas (Foto: R.C.).
 


Vail Resorts compró en 2016 Whistler Blackcomb (Canadá) por unos 1000 millones de euros. Más info.

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