¿Conoces la gran diversidad de la gastronomía en Formigal Panticosa?

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¿Conoces la gran diversidad de la gastronomía en Formigal Panticosa?
Mié, 30/03/2016 - 19:25
Los restaurantes y establecimientos hoteleros de la estación aragonesa os ofrecen una cocina variada que va desde un buen chuletón a una jugosa hamburguesa o desde un ternasquico a un chocolate caliente
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En la variedad está el gusto, uno de nuestros refranes españoles más populares; nos intenta transmitir que el hecho de que haya esa diversidad es la que permite que cualquier persona pueda encontrar en ella aquello que le agrada y satisface, pues no todo el mundo tiene las mismas predilecciones o ni los mismos gustos. 
 
 
Y si nos ceñimos a la restauración y hostelería, una de las estaciones de esquí españolas que puede sacar pecho de esa variedad, de esa riqueza y diversidad en la oferta gastronómica es Formigal Panticosa. No tiene ni 5 ni 10 ni 15 puntos de restauración. Tiene 36. Sí. 36 locales que satisfacen los paladares más exquisitos, los gustos más tradicionales y las ofertas más ligeras.
 
 
En el abanico de las estaciones de esquí favoritas que uno se ha ido hilvanando con el paso de los años está, en mi caso, Formigal Panticosa. Hay múltiples motivos para que una estación entre en tu particular club Premium de complejos invernales que debes visitar una vez en la temporada, como mínimo. Por ejemplo: hay estaciones pequeñas que tienen una nieve espectacular; hay macro complejos que tienen unos remontes y una calidad de pistas únicas; hay estaciones en las que sus fuera pistas son auténticos; hay estaciones que tienen unas pistas negras de vértigo. Pues bien. En el caso de la estación aragonesa, de la que me extiendo en este reportaje, está la suma de algunos de estos aspectos más, claro está, su oferta gastronómica.
 
 
Qué bien que he comido en la zona. ¡De sobresaliente! La calidad no la discute nadie. Lo que quería poner en relieve, lo que pretendía yo destacar en el reportaje, es la riqueza de su oferta. Hace poco, hablando con los responsables de la estación, me hicieron caer en la cuenta de esa variedad y me detallaron la diversidad de esos 36 puntos gastronómicos en el complejo.
 
Por eso quise poner a prueba a Ana, del departamento de comunicación, a la que le pedí, casi como un desafío, que me desglosase que tipo de cocinas hay en la estación: ”¿eres de chuletón o de Kebab? ¿Un chocolate caliente para entrar en calor tras las primeras bajadas? ¿Un buen plato de pasta para coger energía? ¿Qué tal una copa de champán mientras disfrutas de las maravillosas vistas de Izas? ¿Una rica hamburguesa en Sabocos? ¿Algo autóctono como el ternasquico de Aragón? ¿O tal vez un aperitivo más exótico de auténtico shusi esquimal?. Pues eso, Aramon Formigal Panticosa te lo ofrece todo”, concluyó, sin pestañear.
 
36 puntos de restauración distribuidos entre los dos sectores con una amplia oferta de restauración para saciar tu apetito y para que disfrutes de cada una de las paradas de tu jornada de esquí. 
 
 
A 2.000 metros de altitud, enclavada en un paraje virgen, abre sus puertas La Glera, una cabaña que se puede disfrutar tanto de día como de noche. Un lugar en el que sentirte un afortunado. A él solo se llega, por el día, esquiando y gracias al ski-ratrack. Una máquina lleva a los aficionados hasta un entorno espectacular para descender por la pista Pipos, donde se ubica la cabaña. Por la noche también abre y a él se accede en una máquina pisapistas con cabina para disfrutar de un espectacular menú junto a la lumbre.
 
 
En el valle de Portalet también destaca la Yurta, una auténtica tienda mongola ideal para hacer una parada a la hora del aperitivo y disfrutar de su solárium. Y para los amantes de lo dulce, la chocolatería de la cafetería en la que reponer fuerzas con una buena taza acompañada de churros o porras.
 
 
El turista se encontrará en Anayet, uno de los puntos neurálgicos de la estación, una gran variedad. Allí abre sus puertas uno de los puntos de restauración más grandes y completos de la estación con pizzas recién horneadas, cochinillo o cordero a la brasa. Se trata del restaurante Anayet. Y junto a él, la bocatería para los que prefieran echar un bocado rápido. ¿Tapear? Pues en Formigal-Panticosa también es posible. Y es que en esta gran terraza en la que no falta la animación diaria, los esquiadores también pueden hacer una parada en la Bodegueta.
 
 
Para disfrutar de las vistas no hay que perderse la terraza de Izas o visitar Cantal Panoramic, donde tanto en su salón chimenea como en su solárium se pueden saborear sabrosos montaditos o echar una copa de champagne. Llama la atención de niños y mayores el iglú, especializado en platos fríos como el auténtico sushi esquimal. Hay quien se decanta por el kebab y también los hay que prefieren sentarse a las mesa de la sidrería GemsBock para disfrutar con las tortillas de bacalao y las chuletas regadas con deliciosa sidra.  
 
 
¿Y por qué no algo típico de la tierra? La parada del Ternasquico, que abre sus puertas junto a la terraza de Marchica en Sextas, te ofrece esta posibilidad. Y para los que se adentren en el bosque antes de llegar la base de la estación, nada mejor que un delicioso plato de cecina en el poblado indio. Y si el día es fresco, un quemadillo para entrar en calor.
 
 
También en sector de Panticosa hay una variada oferta. La Voglia es el restaurante más familiar donde encontrar menús de la Tierra, pero también comida para niños e incluso para celiacos. Está situado en el edificio de Petrosos, en la planta baja. Para los más exquisitos está la barbacoa en la que saborear un buen chuletón o un entrecot a la brasa. El restaurante, además, es una buena opción para aquellos que sin calzarse los esquís quieran disfrutar de un día de nieve, comiendo con una magnífica panorámica del valle. Y sin salir de la zona, una magnífica terraza con vistas a las pistas y al espectacular paisaje que ofrece Panticosa. 
 
En el corazón del valle de Sabocos, el más alto de este sector, el Burguer y su terraza al sol es el lugar perfecto para reponer fuerzas. Y no hay que olvidarse del Cobaxo, un bar a pie de pistas donde se puede tomar un vermú a mediodía o un buen gin tonic al finalizar la jornada de esquí. Y es que el après-ski de Formigal-Panticosa también tiene sus iconos. Cobaxo para Panticosa y Marchica para Formigal, dos bares en los que bailar al ritmo de la mejor música del momento para poner fin a una jornada en las pistas del valle del Tena, 176 kilómetros y seis valles en los que disfrutar del esquí, de la gastronomía y de su fiesta.
 
 
Me decía Ana, a media conversación, que “atrás quedaron los tiempos en los que en pistas se comía solo bocadillos”. Y asiento totalmente. Es por esa razón que Formigal Panticosa se halla en mi particular club Premium. No paso ninguna temporada sin haber ido a pasar un fin de semana para esquiar. Ah! Y para poder sentarme en una buena mesa y disfrutar de su cocina. Si señor!
 
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