La nieve: ¿y si se acaba?

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La nieve: ¿y si se acaba?

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Lun, 11/08/2014 - 22:14
En este capítulo conoceremos a una querida amiga que se está haciendo cada vez más importante: La nieve artificial. Sin la cual muchas estaciones y pistas tendrían que cerrar...

Capítulo quinto, La nieve: ¿y si se acaba?

Enlace al capítulo anterior

En los capítulos anteriores hemos descubierto la nieve con sus blancas propiedades y sus también oscuras consecuencias. Ya sea por el controvertido cambio climático o por la necesidad de tener nieve donde la naturaleza no la produce por sí misma, la nieve artificial se ha convertido en una necesidad básica para los deportes de invierno. Por eso en este capítulo trataremos de daros una visión general de los principales aspectos de ésta.

En los años 40 un equipo de investigadores de Canadá pulverizó agua en un canal de viento a baja temperatura para investigar la congelación en turborreactores. La nieve originada fue un inconveniente para el experimento en cuestión pero a su vez el primer paso hacia la nieve artificial. Aún así fue 40 años después en Savognin (Graubünden, Suiza) cuando se puso en marcha la primera máquina de nieve artificial a nivel mundial.

cañón de nieve

Cañón de nieve nebulizando agua (http://www.br.de/)

Hoy en día se utiliza nieve artificial en un 39% de las pistas de Suiza, un 67% de las austríacas y un 70% de las italianas.

nieve artifical en pista

Nieva artificial llegando a pie de pistas en Meiringen, Suiza

 

innivación de pistas

innivado de pistas (http://www.wsl.ch/)

Para poder ampliar la temporada de esquí y garantizar buena nieve durante el transcurso de ésta, las estaciones necesitan espolvorear sus pistas con nieve artificial. Para ello se pulveriza agua con pequeños reactores sobre las pistas. En este caso es muy importante el tamaño de las gotas de agua pulverizadas ya que si son muy pequeñas, volarán poco y permanecerán cerca de la máquina. Pero si son muy grandes puede ser que no lleguen a congelarse.

Con las nuevas tecnologías se producen gotas microscópicas de agua que se congelan fácilmente y pueden generar nieve incluso a temperaturas rondando los 0 grados centígrados, mientras que normalmente se necesitan temperaturas inferiores. O incluso mezclando el agua con elementos como el nitrógeno se puede conseguir producir nieve incluso en verano a temperaturas algo superiores a los cero grados.

Madrid Xanadú

Nieve de interior en Madrid Xanadú (http://www.madridsnowzone.com)

 

La nieve artificial es más densa (hasta 500 kg por metro cúbico) que la natural (hasta 150 kg por metro cúbico), lo que la hace ser más dura, pero a su vez más interesante a la hora de construir pistas que la natural ya que por regla general se considera una densidad óptima la que ronda los 500 kg por metro cúbico. Para las máquinas quitanieves encargadas de preparar las pistas, es más sencillo trabajar sobre nieve artificial que sobre nieve natural por este mismo motivo.

Maquinas quitanieves en Andermatt, Suiza

Cuanto cuesta producir nieve?

De un metro cúbico de agua salen hasta 2,5 metros cúbicos de nieve y un cañón consume para ello en el peor de los casos hasta 25 KW/h (similar a 20 lavadoras a 60ºC).

Pero lo que más energía consume es el bombeo de agua desde el valle hasta las pistas, por lo que muchas estaciones poseen depósitos de agua en cotas altas, muchas veces en forma de lagos. Con esto consiguen almacenar agua durante la época estival y así evitarse el tener que bombearla montaña arriba desde el valle.

lago de reserva

Reserva de agua en estación

Si el uso de nieve artificial es bueno o no para el medio ambiente es un tema a parte. Aunque el consumo es elevado, tiene también ventajas. Ciertos estudios indican que el uso de nieve artificial protege la vegetación ya que evita el contacto del esquí con el suelo (al haber más nieve) pero por otro lado la nieve artificial se derrite hasta 4 semanas más tarde que la natural lo que retrasa el desarrollo de la vegetación en primavera. Por otro lado, la nieve caída del cielo (o natural) no contiene apenas sustancias nutritivas para la vegetación, mientras que la artificial sí, ya que ha sido guardada en depósitos (como se explicó anteriormente) y el contacto con la superficie la ha mineralizado. Por tanto, terrenos artificialmente innivados son más ricos en nutrientes. Sea como fuere la superficie térrea bajo una pista de esquí tendrá siempre menor vegetación que las zonas que la rodean. Esto se puede comprobar fácilmente viendo imágenes de estaciones sin nieve.

Pista sin nieve ni vegetación

Detalle del terreno donde se ve la huella dejada por la pista de esquí (http://www.geographie.uni-stuttgart.de)

Para minimizar la necesidad de producir nieve artificial y así el gasto que ello conlleva, llega en verano el reto de mantener la nieve existente hasta el próximo invierno, sobre todo en cotas altas. Para esto se utilizan diversos medios que intentan tapar la nieve del sol y así evitar que se derrita.

En Davos (Suiza) se realizó un estudio sobre el tema y el ganador fue el serrín. Así que desde entonces crean en primavera grandes montículos de nieve que cubren con hasta 40 cm de serrín. Consiguiendo que se derrita como mucho un cuarto del total. Esta nieve se utilizará el invierno siguiente para innivar pistas de esquí de fondo.

 

Al llegar el verano los glaciares comienzan a derretirse. Este hecho es fundamental para muchas estaciones que basan sus ingresos en la oferta de pistas en cotas altas, mayormente sobre estos glaciares. Esto las permite alargar la temporada o incluso abrir en verano. Para preservar estos preciados bloques de hielo se usan capas de tejidos que mantienen el hielo lejos de la radiación solar. Esto se usa también en glaciares fuera de las estaciones de esquí.

glaciar cubierto con tela

Tela sobre el glaciar del Ródano, Suiza

 

EDICIÓN

Tras los comentarios del Facebook con respecto al consumo en la producción de nieve artificial, exponemos a continuación una serie de datos técnicos (obtenidos del instituto de nieve y aludes (SLF) de Davos-Suiza) que apoyan el contenido del artículo:

El bombeo de 1m3 de agua por hora a 100 metros de altitud supone unos 0,45 KW. Los dispositivos habituales bombean de 3 a 50 metros cúbicos a la hora. Si tomamos como ejemplo una estación sin agua almacenada en cotas altas para la que se tenga que bombear ésta a una diferencia de altitud de 1000 metros obtenemos una energía final de entre 13,5 y 225 KW.

Por otra parte la generación de aire comprimido en un cañón es como norma general de unos 8 KW por hora

En dispositivos de propulsión por hélice se llegaría a un máximo de consumo de 18 KW por hora

Con estos datos queda claro que si no se dispone de agua almacenada en cotas altas, el bombeo del agua dominará en cuanto a energía consumida de forma abismal.

Es importante remarcar aún así que, para flujos pequeños de agua y temperaturas cercanas a la temperatura límite para la generación, algunos tipos específicos de generadores de nieve tienen su mayor consumo de energía en la generación del aire necesario y no en el bombeo del agua.

 

Basado en el libro:  "Schnee" del WSL Institut für Schnee und Lawinenforschung SLF  en Davos (Suiza) ISBN-10: 386312054X

En el próximo capítulo hablaremos sobre la nieve y su importancia en el clima.

Capítulos de la serie:

  1. La nieve: ese mágico elemento
  2. La nieve: del copo al manto
  3. La nieve: el manto níveo
  4. La nieve: el lado oscuro
  5. La nieve: ¿y si se acaba?
  6. La nieve: consecuencias climática
  7. La nieve: récords de nieve (Apéndice)

 

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