Las pájaras: cómo identificarlas y combatirlas

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Las pájaras: como identificarlas y combatirlas
Lun, 20/05/2013 - 11:14
Es uno de los males más temidos por los corredores de montaña, sobre todo en las largas distancias. Cuando llega, es muy difícil hacerle frente, pero podemos paliarlas.

En Lugares de Nieve somos creadores de contenido, nos gusta crear nuestro material, pero tambien seleccionamos lo mejor de las publicaciones amigas, siempre citando correctamete la fuente del mismo. En este caso se trata de un artículo sobre las "pájaras", ese desfallecimiento tan corriente y que se produce en la práctica de deportes de alto desgaste físico. Con ustedes el reportaje de las "Pájaras" y su prevención de la revista Desnivel.com, autor Lluis Capdevila/ Extrem Team 

 
Podríamos definir el término popular  “pájara” como una situación física puntual que nos puede sobrevenir durante el transcurso de una competición o entrenamiento, y que nos provoca un pronunciado descenso de nuestras capacidades físicas y psíquicas, debido al esfuerzo continuado y a una hidratación y/o alimentación deficitaria. Seguro que todo practicante de algún deporte de resistencia ha de haber visto, en al menos una ocasión, al “Hombre del Mazo”.
 
Los deportes de resistencia o de larga duración, reúnen las condiciones necesarias para provocarnos un desfallecimiento en alguna ocasión, ya que comportan un elevado gasto energético que hemos de saber reponer en todo momento y a veces no resulta fácil. El deportista inexperto puede ser presa fácil de esta situación, aunque también el mas experimentado puede verse sorprendido en mas de una ocasión.
 
La pájara se produce normalmente por una mala gestión, tanto de la hidratación como de la alimentación, aunque a veces puede venir provocada por problemas emocionales.
 
Cuando nos vemos inmersos en una pájara, además de limitarnos físicamente y ver cómo no podemos seguir con el mismo ritmo, o simplemente no podemos seguir, sentimos también un desfallecimiento mental. Ciertamente, entramos en una sensación de “soledad” absoluta, apatía, desgana, pasividad. El cerebro necesita energía, y si no la obtiene provoca mareos, desorientación, vértigos…
 
 
El sudor reduce los líquidos y las sales del cuerpo, por lo que el corazón se ve forzado a trabajar más rápidamente, ya que al bajar la cantidad de líquidos también baja el volumen de sangre. Nuestras pulsaciones aumentarán para que nuestro organismo reciba la misma cantidad de oxígeno y desviará la energía necesaria del resto de los músculos para dirigirla al corazón y que éste alcance el ritmo cardiaco adecuado.
Si llevamos muchas horas de actividad sin reponer “combustible”, estamos comprando todos los números para sufrir una hipoglucemia. Si notamos los síntomas, hay que beber inmediatamente algún líquido rico en carbohidratos. Si actuamos con rapidez podemos reponernos con hidratación, comida y descanso. Pero cuando se toca fondo ya no hay forma de recuperarse en todo el día. Si al músculo se le agota el glucógeno en su totalidad, únicamente el descanso y la ingesta rápida de comidas ricas en hidratos de carbono nos sacará de esta situación, pero es un proceso lento.
Si llevamos muchas horas de actividad sin reponer “combustible”, estamos comprando todos los números para sufrir una hipoglucemia.
El mejor remedio para evitar la aparición del Hombre del Mazo es la “prevención”
El organismo almacena el glucógeno a lo largo de su sistema muscular y en el hígado. Estas reservas energéticas han de reponerse conforme se van extinguiendo por el esfuerzo. De no ser así, un gasto energético sostenido y una falta de ingesta energética apropiada ocasionarán, tarde o temprano, un brutal desfallecimiento, fácil de evitar, y muy difícil de reconducir.
 
Los casos de pájaras más habituales son ocasionados por descuidos, sobre todo en competición; puede pasarnos que estemos tan ofuscados en la carrera que olvidemos alimentarnos regularmente; también nos puede pasar que estemos inmersos en otros asuntos paralelos, como la estrategia de la prueba, el recorrido del entrenamiento, la charla con el compañero, etc. La orografía y el clima pueden condicionar nuestro avituallamiento, hemos de estar atentos para aprovechar el mejor momento para ello.
 
Cuando no estamos bien preparados físicamente, el gasto energético es mucho mayor que cuando nos encontramos en forma, y es muy probable que la ingesta energética haya que incrementarla proporcionalmente.
Cuando no estamos bien preparados físicamente, el gasto energético es mucho mayor que cuando nos encontramos en forma, y es muy probable que la ingesta energética haya que incrementarla proporcionalmente, cosa que no suele tenerse en cuenta. Es importante sabernos adaptar al ritmo que podemos llevar en cada momento de la temporada y a nuestro “pico” de forma.
 
Si pese a todo pillamos una pájara, ante todo, hemos de ser fuertes mentalmente, y para ello nada mejor que saber en todo momento qué está pasando, por qué está pasando y cuáles son sus consecuencias o sea, ser capaces de reconocerla rápidamente.
 
Tras lo citado con anterioridad, sabemos que se produce por un déficit calórico, así que el tratamiento ha de ir encaminado a revertir esa situación. Ya sé que es un poco bestia, pero estaría bien entrenar esta situación, provocarnos una “pájara” para saber qué nos pasa y probar de recuperarnos lo antes posible, normalmente antes de “pillarla” del todo: notaremos sus síntomas y en ese momento es mas fácil de solucionar
 
El problema más importante al que nos vemos sometidos en este proceso de recarga energética que necesitamos hacer, es que la actividad física normalmente debe continuar, sobre todo si estamos compitiendo, con lo que el cuerpo sigue precisando glucógeno para seguir adelante.
 
La solución más efectiva es intentar mantener un ritmo sostenido y comenzar, cuanto antes mejor, con la ingesta de carbohidratos de absorción rápida, glucosas, azúcar, barritas energéticas, bebidas energéticas, bebidas isotónicas, etc.
 
Hay que beber y comer con frecuencia, esto lo he repetido hasta la saciedad, pero es la mejor manera de prevenir una visita inesperada y desagradable.
 
 
 
Artículo original: Desnivel.com
 
 
 
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