7 consejos "fundamentales" para esquiar con niños

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7 consejos "fundamentales" para esquiar con niños

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Sáb, 20/12/2014 - 08:31
¿Qué ocurre cuando llegamos al parking de nuestra estación de esquí favorita y por el retrovisor nos aparece un niño sonriente confortablemente sentado en su sillita?

Revisado 2017

¿Qué hacer cuando al llegar a tu estación de esquí preferida, de pronto miras el retrovisor del coche, y ¡zas!, aparece sentado en su sillita un bebe con su amplia sonrisa?

Este reportaje pretende dar una serie de CONSEJOS sobre el ESQUI con NIÑOS, no trata sobre las posibilidades que ofrece una u otra estación de esquí, sino una serie de consejos útiles de la experiencia personal y de otros aficionados que han tenido la ocasión de disfrutar del esquí con sus hijos.

Lo primero y fundamental, algo que está por encima de cualquier consejo es que el niño debe de DISFRUTAR y DIVERTIRSE con la NIEVE y el ESQUI/SNOW.

De la misma forma que cuando un niño/a, comienza su andadura en la enseñanza (P3) uno de los máximos objetivos de los profesores y padres, debe ser que el niño acuda feliz a la escuela, exactamente igual debe ser feliz cuando va a la nieve.

Se trata de que el niño no vea la nieve como algo negativo (frío, humedad, viento) sino como algo positivo, para jugar, divertirse y pasárselo bien con sus padres o hermanos. Nuestro primordial objetivo es que se divierta. Esto vale tanto para los más pequeños, como para aquellos que ya han comenzado a coger el primer remonte.

Si tienen una actitud positiva cualquier contratiempo será una aventura, en cambio si ya van predispuestos a que todo es negativo, cualquier problema será la excusa perfecta para subirse al coche y exigirnos que se quieren ir y no volver nunca más

CONSEJOS:
 

1.- EDAD

No hay una edad ideal establecida en norma alguna, sino que cada uno nos dirá una edad, prácticamente desde que pueden andar ya podrían esquiar, pero existen unas edades "ideales" en las que coinciden varios expertos;


Cuando apenas caminen ya pueden conocer el nuevo elemento.

Los 4-5 años sería una edad para poder comenzar. También depende del niño, de su evolución y de la asiduidad con la que podemos acudir a la nieve. No es lo mismo un niño que reside de forma habitual cerca de una estación de esquí, por que disfruta de una segunda residencia o de aquel niño que acude de forma esporádica algunos fines de semana o días durante la temporada.

Los 4-5 años sería una edad para poder comenzar. También depende del niño, de su evolución y de la asiduidad con la que podemos acudir a la nieve

Es una edad para comenzar, para que el niño haga sus primeros pasos, se habitúe con el material, los remontes, pero sin esperar ni exigirle grandes progresos. Muchos consideran la edad correcta los 8-9 años, sólo por cuestiones de desarrollo psicomotriz.

Cuando el niño/a tenga dicha edad, será cuando realmente veremos progresos y podremos ya ir exigiendo que pueda tomar todo tipo de remontes y bajar por todo tipo de pistas. Por ese motivo hay quien considera dicha edad la ideal para iniciarse, pero ¿cómo decirle eso a un niño que reside al lado de la nieve, aunque sólo tenga 2 años de edad, que todavía es pequeño y debe esperar?
 

2.- INICIACIÓN GRADUAL

No podemos pretender que nuestro hijo que apenas anda y no tiene desarrolladas muchas de sus aptitudes psicomotrices, se ponga unos esquís y comience a sortear las puertas de un slalom.
El esquí/snow se puede comenzar a practicar desde bien temprano, pero no esperemos que a la edad de 4-5 años tengan la misma progresión que cuando tienen 8-9 años, ni la que tendrá entre los 12-14 años.

En un primer momento debemos conseguir que ADQUIERA una serie de HABITOS. Por eso no es descabellado que con pocos años, incluso cuando comience a andar, lo llevemos a la nieve para que se habitúe a dicho medio y a los complementos que se utilizan.


Introducir el esquí con juegos en la nieve, trineos y esquís de iniciación

En un principio la nieve debe ser un JUEGO, debe jugar con la nieve, subirse en un trineo, hacer muñecos de nieve. Con estos juegos el niño adquirirá los hábitos de; ponerse unos descansos que son más incómodos que los zapatos que usa habitualmente; ponerse un pantalón y un anorak  que es incómodo y le limita los movimientos; ir siempre con unos guantes que le estorban; y ponerse un gorro o gafas de sol.

En este primer momento el niño se habitúa a todas estas “incomodidades” para él, y las verá como algo normal cuando va con sus padres a la nieve.


Jardín de nieve lugar ideal para el primer contacto con el blanco elemento

Después de forma gradual, comenzará en el PARQUE/JARDÍN DE NIEVE, donde podrá jugar y comenzará a dar sus primeros pasos con unos esquís. Aquí se habituará al casco, a las gafas de ventisca, a los primeros remontes y a los profesores.

La mayoría de estaciones tienen su parque o jardín de nieve, generalmente se trata de un recinto cerrado (más que para evitar que se escapen, que no entren en él otros esquiadores) que cuenta en la mayoría de ocasiones con una cinta, incluso algunas cintas estas cubiertas, aunque puede existir algún parque con un arrastre de cuerda. También disponen de elementos de juegos, como pueden ser cabañas o casitas para jugar.

Elementos para comenzar a esquiar, como alfombras para ayudarles a caminar por la nieve sin que se desplacen hacia atrás, arcos de material plástico que se adornan para que pasen bajo ellos,  elementos más sofisticados, como puentes, balancines, para mejorar el equilibrio. Incluso he llegado a ver un tipo de tío vivo, que da vueltas, con unas aspas y en ellas hay unas cuerdas para que los niños puedan cogerse y de esta forma con los esquís puestos comienzan a dar vueltas y practican tanto el deslizamiento sobre esquís como el equilibrio.

Serán los propios profesores de esquí encargados del jardín de nieve, que nos indicaran o que directamente se llevarán al niño a una pista de debutantes.

Por último el niño comenzará en las PISTAS DE DEBUTANTES. Las estaciones disponen de pistas, con cintas o arrastres “suaves” para que los niños y principiantes comiencen a “esquiar de verdad”.  Aquí el niño adquirirá el hábito de coger un arrastre, o más adelante una silla, aprenderá a guardar cola, se colocaran una tortuga para proteger la espalda, seguramente les colocaran un peto para que el resto de esquiadores les identifiquen y vayan con cuidado.

Y además en algunas estaciones les colocaran un peto con una tortuga metálica en la espalda, se trata de telesillas con un sistema de sujeción magnética, que se activa al subir al telesilla y se desactiva a la llegada.

Aunque es algo muy seguro para los padres, a ellos no les gusta nada, puesto que quedan “atrapados” de tal forma que casi les impide moverse en el telesilla y consideran que “eso es para bebes”.
 

3.- MATERIAL

Ropa. Los niños por suerte o desgracia crecen, por lo tanto su equipación nos puede durar un par de temporadas, no más. Está claro que una buena ropa técnica nos dará mejor resultado, pero si este material es sólo para un hijo será un gasto excesivo, y por lo tanto podemos tirar de ropa más económica de alguna gran superficie del deporte.


Los tejidos deben ser cómodos

Indicaros algunos trucos; llevar al menos 2 pares de guantes, los niños siempre acaban con las manos heladas y mojadas, debido a que se mojan los guantes, por ello llevar un par de juegos de guantes, y cambiárselos cuando estén mojados; si llevan casco, es aconsejable tener a mano o un gorro fino o un buff, para que les cubra también la cabeza, por si hace frío; mejor las gafas de ventisca, no hay peligro que las pierdan; sería ideal poder llevar un recambio de pantalón y anorak, en alguna ocasión se les puede mojar el pantalón, pero también pueden tener algún accidente, como el “pipí”, en la cafetería tomándose su ración de “chocolate”, o en las últimas curvas de la carretera con el consiguiente “mareo”. Cremas protectoras, para los labios y para la piel, en caso de sol.

Los niños siempre acaban con las manos heladas y mojadas, debido a que se mojan los guantes, por ello llevar un par de juegos de guantes, y cambiárselos cuando estén mojados
 

Material duro.  El material duro general para el esquí/snow, botas, esquís o tabla y palos, los podemos adquirir, pero al igual que dijimos anteriormente, difícilmente lo podrán llevar más de una temporada o dos. Por lo tanto el material puede ser de propiedad, en caso de tener más de un hijo puesto que los que siguen al primero heredaran su equipo y no tiraremos dinero. Podemos pertenecer a un club de esquí, donde podemos intercambiar el equipo de los más pequeños. Existen comercios (tiendas de deportes y reparación) que realizan compra/venta de material para niños entre los clientes.

Pero últimamente existe una posibilidad que es el alquiler por temporada, es decir por apenas 100 euros la temporada, te aseguras que el niño/a, llevará las botas de su talla, los esquís por su altura, y los palos. Todo el material revisado y perfectamente enceradas suelas y repasados cantos. Se pueden recoger en noviembre y devolver en mayo.

Protecciones. Por desgracia cada día es más necesario prestar atención a éste apartado.


Casco, tortuga, gafas, crema solar, barra de labios, son indispensables.

En primer lugar el casco, es imprescindible, además de ofrecerles calor, les dará protección, muchas escuelas de esquí no dan clases a niños sino llevan el casco puesto. En segundo lugar la tortuga, para proteger su espalda, aunque no es indispensable puesto que nadie os exigirá su uso pero si es recomendable.

Tanto el casco como la tortuga les ayudará en caso de caídas y sobre todo en algo que se ha puesto de moda últimamente que son los atropellos o envestidas. Muchos jóvenes o personas adultas que se inician en el esquí, alquilan un material, se compran un forfait y con cuatro consejos de una amigo se montan en un remonte y bajan como pueden. Lo malo es que se les cruce un niño en su camino, que lo arrollen y lo mandan en vuelo a varios metros pista abajo. Existen otro tipo de protecciones ligth como pueden ser las gafas de sol, la crema solar y el protector labial, de los cuales antes ya hemos hablado.
 

4.- MONITORES

Son una parte esencial en el esquí de los más pequeños. Cuando son más pequeños e inexpertos el propio monitor o escuela de esquí, por un precio más reducido se llevará a nuestro hijo a un parque de nieve. Y sólo cuando ya tenga cierta experiencia se lo llevará el profesor de esquí a una pista de debutantes.  En cuanto a la duración podemos reservar entre 1 a 2 horas de monitor, más en un mismo día es excesivo.


Monitores, una pieza clave para nuestra progresión en el esquí.

Los profesores tienen conocimientos y técnicas de las que carecemos los esquiadores. Podemos saber esquiar muy bien, pero cosa distinta es enseñar aquello que sabemos y mucho menos a unos niños. Tampoco tenemos que creer que unas pocas clases los niños ya tienen que aprender a bajar por cualquier tipo de pistas. El esquí a parte de la técnica que les pueda enseñar el profesor también requiere práctica. En ocasiones he oído a más de un profesor aconsejar a un padre que no le coja tantas horas de monitor, que lo que le hace falta a su hijo es practicar. 

Hay que tener paciencia, el niño tiene que progresar poco a poco, y separar lo que hace el niño con el profesor, con lo que hace con nosotros, ya que insisto carecemos de las técnicas que tienen ellos

Al igual que ocurre con los “profes del cole”, hay que inculcar el respeto a estos profesionales y predicar con el ejemplo, no podemos dudar de ¿por qué no se lleva al niño a pistas más difíciles? o ¿cómo es que se queda en el jardín de nieve? El profesor sabe mejor que nosotros cual es el estado de la nieve, y el nivel del niño, y lo primero es la precaución.

No es la misma pista, una pista con nieve polvo o que esté ligeramente helada, el niño con la cuña quizás no domine la situación y el profesor prefiere no jugarse una mala caída. Con esto volvemos al principio hay que evitarles situaciones traumáticas y que se diviertan con la nieve, sino queremos que aborrezcan el esquí.
 

5.- PADRES

Al igual que los monitores son una parte esencial para que los niños progresen. Una advertencia, no creamos que por que el “niño” nos dice que ha bajado por una pista roja con el monitor, ya podemos dejar la pista de debutantes y subir a ésta pista roja. No tenemos la misma habilidad que un profesor ni sus conocimientos. Así que lo primero es la seguridad y evitar una mala experiencia que haga que el niño aborrezca el esquí.


Las cintas en pistas de debutantes ayudan mucho en los primeros pasos

En primer lugar debemos tener cuidado con el tiempo, sobre todo con el viento y el frío, hay que evitar en la medida de lo posible que lo pasen mal. Es mejor que comiencen a esquiar un poco más tarde y que la temperatura sea un poco más confortable.

Debemos de tener en cuenta el estado de la nieve, un niño que nos puede dominar perfectamente la cuña en nieve polvo, per puede tener serios problemas con nieve dura o helada. Por lo tanto sería conveniente que nosotros pudiéramos examinar la pista antes, o antes de coger un remonte preguntar a los “pisters” por el estado de la nieve. Lo mismo que dijimos con el tiempo es aplicable aquí en cuanto a la precaución, si la pista está en mal estado y obligamos a bajarla esa experiencia les puede marcar, con lo cual mejor evitar dichas situaciones.

Elegir correctamente las pistas en función de la dificultad de las mismas y del nivel de nuestro hijo. Esta regla hay que aplicársela a todo tipo de esquiadores, pero con los pequeños o debutantes todavía más.  No porque la pista sea muy difícil significa que aprenda más. Es más existe una corriente en el mundo de la enseñanza del esquí que dice que ello es negativo, en el caso de los niños se nos dice que es mejor una pista de nivel inferior donde puedan desarrollar todo lo que saben y afianzar su técnica, que una pista más difícil donde tienen dificultades para afrontarla.

En el caso de los niños se nos dice que es mejor una pista de nivel inferior donde puedan desarrollar todo lo que saben y afianzar su técnica, que una pista más difícil donde tienen dificultades para afrontarla

A los niños les encanta poder “esquiar a su aire”, es decir, poder trazar giros a su antojo, sin tener que ir detrás de nadie, como cuando van detrás del profesor. Es mejor que nos pongamos delante de ellos y hagamos las veces de profesor. Para ello, debemos equiparar nuestra forma de esquiar a la suya, pero marcando las posturas e intentando marcar y realizar aquellos movimientos que deben mejorar. La velocidad también debe ser la justa, ni ir lentos que frenemos su velocidad-segura, ni demasiado rápido que no nos pueda seguir. Debemos obligarles a girar hacia ambos lados, seguramente les sale mejor el giro hacía uno de los lados, pero debemos obligarles a que giren hacia ambos lados, haciendo giros encadenados.

Podemos también hacer juegos para que ganen en equilibrio, como pasar por alguna bañera indicándoselo, o en alguna pista azul con un pequeño bosque hacer su “primer fuera pista”. Por último “muchas dosis de paciencia”. No dejan de ser niños, y puede que justo el día que subimos, tienen su mal día. Todo les molesta, desde la ropa, los esquís, las botas, el frío ... No insistir, turnarse con la pareja o dejarlos en algún jardín de nieve. No forzarles y esperar que el próximo día se lo tomen con más ganas.
 

6.- EL VIAJE

Aquí los consejos son aplicables no tan sólo al esquí, sino a cualquier desplazamiento. Los niños en ocasiones se “marean” en el coche. Incluso algunos que pueden estar habituados a ir en coche, al llegar a  las carreteras de montaña, o incluso al llegar a las curvas de acceso a la estación de esquí pueden marearse. Si la cosa es grave existen pastillas contra el mareo. También existen unas muñequeras elásticas con unos puntos de plástico, que presionan en la zona del pulso, y evitan el mareo.

Otra solución es cuando lleguemos a la zona de curvas intentar ir un poco más lento y evitar marcar las curvas con el coche. Pero siempre nos quedará llevar una bolsa de plástico y un paño o toalla para salir del aprieto. Y como ya hemos dicho antes, paciencia, el niño también se habituará a ello.

La distancia del trayecto es algo que agobia más a los padres que a los niños, no hay problema para elegir un destino de varias horas, únicamente deberemos de parar quizás más por ellos, pero es algo que no es distinto a cualquier tipo de trayecto y no es distinto por el esquí.

 

7.- CONCLUSIONES

El esquí es el deporte ideal para practicar en familia. Para ello mi consejo personal es que el niño se divierta que no se agobie. No tener prisa en que progrese rápidamente,  por la frecuencia que acudamos a esquiar no podemos pretender que en dos días aprendan, pero actualmente con las técnicas y el material, los niños aprenden mucho más rápido.


No existe edad mínima, así que desde muy pequeños ya pueden comenzar

El esquí es un deporte perfecto para practicar en familia. Cuando los niños son pequeños, y antes de que alcancen la juventud (y ya no nos quieran acompañar), es una actividad que puede practicar toda la familia. Un deporte al aire libre, en un entorno envidiable, con un aire sanísimo, practicamos deporte,  una actividad conjunta, gran interrelación, divertida, etc. Todo es positivo, no nos podemos permitir el lujo de perdérnoslo.

Información - web 

-Sobre los parques o jardines de nieve, podemos obtener información en las páginas webs de las estaciones tanto de horarios como de precios e incluso podemos llamar por teléfono a la escuela de esquí donde muy amablemente nos darán información detallada y podremos realizar nuestra reserva.

-Sobre consejos de viajes con niños os podemos recomendar la web www.mamasviajeras.com

Vídeo

 

Bueno y hasta aquí nuestros consejos, pero seguro que hay más... os invitamos a contarlos en los comentarios del pie del artículo.

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Comentarios

Buen reportaje Monoesquí

Muchísima información y de calidad. Estoy completamente de acuerdo contigo en que cada crío empieza a esquiar cuando a él le apetezca y que debe ser un juego para él... He visto a algún padre descelebrado acometer a gritos a sus chavalines en medio de la pistas de debutantes.

Un consejo para todo el mundo: Dejar el primer aprendizaje en manos de profesionales.

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