¡Cumbre en el Monte Kazbek!

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¡LO CONSEGUIMOS! El 25 de noviembre a las 4 de la tarde nuestro equipo pisaba la cumbre del Monte Kazbek a 5054m en un día que la meteo nos un inesperado respiro.

¿Pero, cómo fue la expedición? En los próximos párrafos lo vais a poder vivir…
 

Todo empezó el 20 de noviembre donde mi compañero Guillem y yo nos encontrábamos en el aeropuerto de Estambul bajo las miradas de la gente al ver a Guillem con sus botas de alpinismo colgando de la mochila. Un vuelo de dos horas y cuarto y a las 3 de la mañana llegamos a Tbilisi.

Nuestra idea no era hacer turismo pero ese primer día en la ciudad caminamos por esa bonita ciudad flipando al ver que había coches con el volante a la derecha y otros a la izquierda…¡eso no tenía sentido para nada! Le preguntamos a alguien el por qué y la respuesta fue simple…”Porque sí”.
 


 

¡Viajamos en coche hasta el precioso pueblo de Stepantsminda, una localidad rodeada de enormes montañas…Ahí hicimos noche en una Guest House donde nos trataron como reyes y al día siguiente empezó lo bueno!

Una pequeña aproximación hasta la Iglesia Sameba en coche y ahí nos encontramos con los caballos que nos llevarían las mochilas hasta pie del glaciar Gergeti. El trekking de aproximación fue muy ameno hablando y bromeando con el equipo:El Capitán Giorgi Komakhidze, El Guerrero Giorgi Gomiashvili y La Jefa Maiko Sichinava. (Los apodos se los pusimos Guillem y yo…algo curioso es que hay muchos, pero muchos hombres llamados Giorgi o George en Georgia).


 

Llegamos al Bethlemi Hut a 3653m, una antigua estación meteorológica construida en 1933 que hoy en día sirve de campo base para todo aquel que quiere ascender esta montaña.

Esa tarde/noche compartimos un buen rato con 3 escaladores georgianos bebiendo licores georgianos y polacos y tocando la guitarra…no sabía que La Bamba fue tan internacional jejeje


 

El cuarto día en nuestro paraíso georgiano empezó un poco oscuro…fuertes vientos azotaban el Hut y parecía que nos íbamos a tener que quedar ahí dentro todo el día leyendo, jugando a cartas y tocando la guitarra. A mediodía los guías decidieron que saliéramos a hacer un ciclo de aclimatación y empezamos la ruta sureste hasta los 4.000m.

Las sensaciones fueron buenas, aunque soplaba un viento que daba miedo. Durante la bajada paramos a conocer la iglesia ortodoxa más alta del mundo…se encuentra a 3.900m.
 


 

Viendo cómo se planteaba el clima para los próximos días no teníamos claro que pudiéramos intentar subir esa montaña. De hecho, los guías nos plantearon un plan B que consistía en una escalada en hielo más técnica de la que íbamos a hacer en la montaña del lado.

Al día siguiente, durante la madrugada, vientos de 90km/h azotaban el campo base, pero en cuestión de un par de horas cesaron y a las 5 de la mañana salíamos con intención de escalar el monte Kazbek.

Como que la montaña estaba bastante pelada de nieve, nuestra ascensión por la cara sureste empezó caminando hasta los 4.300m donde nos calzamos los crampones y con piolets y encordados en ensamble empezamos a escalar en nieve esa pendiente de 45º. A los 4.800m hicimos una parada para reponer fuerzas, beber agua y comer algo (resulta que para no padecer lo síntomas del mal de altura recomiendan beber mucha agua o té). Nosotros compramos también unos caramelos con azúcar que gracias a ellos conseguimos hacer cumbre.
 


 

El rock n’ roll empezó a esa altura donde apareció el hielo…en total fueron 8 largos de escalada en hielo donde en uno de ellos tuvimos un pequeño susto: mi compañero Guillem tuvo un resbalón y cayó 8 metros antes de que se tensara la cuerda. Para que fuera menos duro el tirón uno de los guías y yo saltamos a clavar los piolets al hielo y así autodetener la caída.

A medida que íbamos subiendo Guillem se iba encontrando peor por culpa de la altura y le costaba más respirar y caminar. Llegar a la cumbre requirió de todas sus fuerzas y energías, pero a las 4 de la tarde del 25 de noviembre nos plantamos ahí arriba. Una vez en la cumbre, a 5.054m sólo pudimos sacar una foto y empezamos a correr para abajo para perder altura y que Guillem se encontrara mejor.

En una corta parada a 4600m le dieron a mi compañero tres pastillas de dexametasona, un medicamento prescrito para combatir el mal de altura agudo. Pasados unos minutos se empezó a encontrar mejor y proseguimos el descenso por la ruta normal de ascenso que pasaba por Rusia.

La mayor parte del descenso la hicimos por glaciar donde nos asustó un whumpf (sonido que hace una capa de nieve cuando se comprime en el manto nival) cerca de una grieta que nos hizo saltar un poco jajaja

A las 9 de la noche y después de 16 horas llegamos de vuelta al campo base totalmente hechos polvo donde La Jefa nos esperaba con sopa y té para recuperar fuerzas. Ese día aprendimos una lección bien importante: llegar a la cumbre es solo la mitad de la actividad, la bajada es incluso más importante que la subida.

Medio día de descanso y ya estábamos bajando del campo base de vuelta a la civilización. En este caso tuvimos que cargar nosotros con las mochilas de 20kg ya que el precio de los porteadores se aproximaba a los 100€ (preferimos cargar nosotros) y los caballos estaban perdidos por la montaña. Un dato curioso es que es más barato un vuelo en helicóptero para 4 personas (60€) que los porteadores.

Lo mejor de todo al volver a la capital fue la ducha en el hotel. Pasamos un día descansando en el hotel y el 28 de noviembre a las 3 de la mañana estábamos en el aeropuerto volviendo a casa.

Después de 8 días en los Cáucasos del Sur solo tenemos palabras de agradecimiento para todos aquellos que nos ayudaron con este proyecto. Especial mención a la agencia española Naturtrek que nos ayudó con toda la planificación y a la georgiana ClimbingGeorgia con la escalada. Realmente las recomendamos al 100%.

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Blog creado por Alex Blasco
Ascensiones, esquiadas poco convencionales, locuras variadas y todo como si lo estuvierais viviendo conmigo!

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